"(...) La alternativa que nos propone la Rete dei Comunisti cuya discusión
nos ha traído a este fórum es un programa de salida simultánea de los
países PIGS (Portugal, Italia, Grecia, España, a partir de aquí, PIGE)
de la Unión Europea y del euro.
Simultáneamente estos países debieran
crear una moneda común, nacionalizar la banca, reestructurar su deuda y
hacer una quita gigantesca de la misma. El modelo se inspira en la
experiencia de los países latinoamericanos que, colaboran entre ellos en
el seno del ALBA. Señalemos de entrada que los países del ALBA no han
instituido una monede común.
La simultaneidad del proceso de
salida, se dice en el documento, es esencial para evitar una
descapitalización del conjunto de los países que podría significar la
parálisis de la entera economía de la zona.
La generación de esta nueva
área económica, independiente del dominio imperial alemán, podría
asegurar una división internacional del trabajo justa, economías de
escala y posibilidades de cooperación hasta ahora inexploradas. Se trata
de una alternativa correcta que daría perspectivas reales de desarrollo
social a nuestros pueblos. Sin embargo, las cosas no son tan fáciles.(...)
Si ya era de por sí difícil hacer converger las luchas de los
diversos pueblos de un mismo marco estatal de lucha de clases, aún más
difícil va a resultar hacer converger al conjunto de los pueblos del mezzogiorno
europeo, separados por fronteras políticas, por idiomas y culturas, que
compiten económicamente por la venta de servicios (turismo) y de
productos del sector primario a los países del centro, o que compiten en
el interior de grupos industriales multinacionales del automóvil o de
la construcción ferroviaria por ejemplo para solicitar que los diversos
modelos se produzcan en su planta y no en la otro país.
Y esa
competencia interna de la clase obrera se produce siempre por
condiciones salariales, de horario anual de trabajo o simplemente
contractuales. Y ello, sin que, hoy por hoy, haya iniciativas sindicales
operantes a nivel internacional que logren modificar esa dinámica de
subasta a la baja de las condiciones de trabajo.
Más allá de la
competencia interna entre la clase obrera, se pueden otras competencias
entre otros sectores de la producción y entre otras clases sociales
como los campesinos, o la pequeña y mediana industria, todos ellos
sectores potencialmente aliados de la clase obrera pero que en el actual
contexto de supeditación al centro imperialista y de competencia entre
los diversos destacamentos nacionales de estas clases, desarrollan y
desarrollarán durante un tiempo reacciones económico-corporativas frente
a la competencia de sus compañeros de clase de otros países
periféricos. Todo en conjunto permite prever un incremento de las
reacciones chovinistas y reaccionarias.
Todo muestra la necesidad de la creación de organizaciones políticas, sindicales y sociales de ámbito del mezzogiorno europeo para poder poner en marcha la justa propuesta del documento de la Rete dei Comunisti . (...)
En los sesenta años transcurridos desde los primeros pasos de la Unión
Europea están tratando de construir, en un complejísimo proceso social
de larga duración, un nuevo bloque histórico en el conjunto del espacio
europeo.
En este bloque histórico, la burguesía hegemónica es,
actualmente, la burguesía alemana industrial y financiera alemana, en
pactos complejos con la francesa con aliados en las burguesías de los
pequeños países más desarrollados (Bélgica, Holanda, Dinamarca). Podemos
afirmar que la oligarquía alemana ha recuperado su viejo proyecto de Lebensraumgemeinschaft . (...)
Por su parte, las burguesías de los países periféricos y del sur se
encuentran supeditadas a los proyectos de la burguesía alemana. Tratan
de conseguir pactos de trato preferente, de asegurar su espacio vital en
la división internacional del trabajo que les impone el centro.
O
mejor, tratar de asegurar su salvación en medio del naufragio general.
Manuel Monereo ha hablado recientemente de un “Vichy global” 20
. Una tarea urgente de análisis se levanta ante los marxistas:
investigar la trama y la urdimbre de este permanente tejer y destejer de
alianzas y de subordinaciones entre diversas fracciones del capital
europeo.(...)
Abrir paso a un nuevo bloque histórico de los PIGE, significa iniciar un
largo proceso de construcción que tiene por delante un largo y difícil
recorrido. De entrada parece difícil dotarlo del carácter
nacional-popular con que contaron los estados nacionales en el proceso
de su creación.
Las identidades culturales y lingüísticas, los
corporativismos de clase o de fracción de clase y de territorio van a
poner obstáculos formidables a este nuevo internacionalismo. (...)
Pero el camino que se nos señala el documento de la Rete es el único
razonable. A la pregunta sobre si se puede crear un bloque histórico de
los países del Mezzogiorno europea, sólo podemos dar la respuesta que
están dando los movimientos sociales ante las inauditas agresiones del
capital: Si se puede. (...)" (Joan Tafalla Espai Marx, Rebelión, 14/01/2014)
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