"Viendo entrar a Ana María Matute, decidida y luminosa, a los Premios
Nadal y Josep Pla de este año, me vino a la memoria una frase suya que
tiene su miga de actualidad. Decía la escritora barcelonesa que ella
tiene la convicción, que haga lo que haga por evitarlo, siempre “me la
darán con queso”.
Yo, que soy un tipo que prefiere ver, salvo que me lo
pongan muy difícil, la botella medio llena antes que medio vacía, a
veces también estoy tentado a suscribir esa sensación de engaño que tan
castizamente formula la Matute.
Veamos: leo los titulares de los diarios de estos días y todos
prácticamente apuntan a lo mismo: comienzan a verse lucecitas al final
del inclemente túnel del crash, hemos tocado fondo, los índices
macroeconómicos alientan esperanzas de recuperación económica, aunque
sea a costa, todas estas alegrías, de un insuficiente 0,5 % de aumento
del Producto Interior Bruto, muy lejos del 2% necesario para crear
empleo, según enseñan todos los manuales de economía que se precien. (...)
Me impongo altas dosis de credulidad, de confianza en los diagnósticos
de balbuciente optimismo que desgranan el Gobierno central en amigable
sintonía con los del Departamento de Economía de la Generalitat.
Pero
enseguida comienzo a atar cabos, conecto el aumento de la pobreza
energética con el no menos aumento de los contratos temporales y los de a
tiempo parcial, relaciono el 40% de los desocupados en Cataluña con ese
porcentaje más desmenuzado que me arroja una cifra escalofriante: casi
238.000 personas que quedan absolutamente desasistidos de cualquier
cobertura económica que les permita subsistir con la más mínima
dignidad. (...)
En una palabra, releo microscópicamente la letra pequeña de los
alentadores titulares y llego a la soberana conclusión que también, como
a la autora de Olvidado rey Gudú, intentan dármela con queso.(...)" (J. Ernesto Ayala-Dip , El País, 8 ENE 2014)
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