"(...) Lo
que está haciendo el gobierno de la mano de los grandes grupos
económicos y del sector bancario más fuerte (preocupados por los efectos
que podría tener una catástrofe electoral de los dos partidos
mayoritarios en las próximas elecciones europeas) es lanzar a los cuatro
vientos una profecía con el fin de que se autocumpla en alguna medida y
lo más rápidamente posible. Un viejo truco.
Al afirmar a bombo y platillo que todo está cambiando, que salimos de
la crisis, que las empresas mejoran y que volverá a crearse empleo
tratan de generar convicción y suficiente confianza como para que el
dinero vuelva a circular, para que aumente el consumo privado, aflore
algo de crédito y se produzca inversión adicional a la que se viene
dando en alguna zona vinculada a la compra de activos inmobiliarios por
parte de capitales y fondos de inversión extranjeros.
Desde que comenzó la operación se ha podido observar, incluso a
simple vista, que ha tenido éxito y que ha traído consigo cierta
recuperación de la actividad, aunque no es posible todavía confirmarla
estadísticamente, ni globalmente ni a través de indicadores concretos
sobre ventas o empleo.
Sin embargo, aunque así se produzca una cierta reactivación de la
actividad es muy improbable por no decir que imposible que esta mejoría
(si es que realmente se está produciendo y no es más que un simple
espejismo) se consolide a medio plazo y suponga una recuperación
efectiva de la economía española, por varias razones principales.
En primer lugar, porque, lejos de lo que falsamente dice Rajoy, su
gobierno no solo no ha conseguido ningún tipo de consolidación fiscal
sino que la deuda ha aumentado bajo su mandato hasta batir récords
históricos. Y va a seguir aumentando por muchos que sean los recortes
que siga realizando su gobierno puesto que lo que alimenta la deuda son
los intereses y la caída en la actividad que producen esos mismos
recortes.
Se mire por dónde se mire, el volumen que ha alcanzado nuestro
endeudamiento público y privado es materialmente impagable, de modo que
no se va a poder evitar un colapso antes o después, que obligue a algún
tipo de reestructuración, lo que estará vinculado a una perturbación
bastante considerable en todos los sentidos.
En segundo lugar, porque es falso que se haya resuelto el problema
bancario. La inmensa mayoría de nuestras entidades, y no solo antiguas
cajas de ahorros, se situarían en una situación de clara insolvencia a
poco que sus balances se valorasen sin la generosidad con que se trata
de ocultar miles de millones en activos depreciados o créditos
incobrables y, por tanto, no se va a producir a corto ni a medio plazo
las necesaria recuperación del crédito.
Además, la ausencia de las reformas financieras a nivel internacional
va a provocar pronto nuevas oleadas de crisis bancarias y estallidos de
burbujas asociadas a un continuado y explosivo aumento de la deuda en
todo el mundo y España no podrá salir ilesa de ello.
En tercer lugar, porque el gobierno no ha puesto en marcha ningún
tipo de medida que pueda proporcionar nuevos motores para “tirar” de la
economía española y es una ingenuidad grandísima pensar que la
construcción podrá hacerlo de nuevo o que la economía se reactivará
suficientemente sola, sin locomotoras.
En cuarto lugar, porque es falso que se esté recuperando el empleo,
dado que lo que ocurre en el mercado de trabajo es una creciente pérdida
de puestos de trabajo y la disminución de la población activa, bien por
salida de inmigrantes o por desánimo ante la falta de expectativas. Y
la consolidación de un modelo de empleo aún más precario y con salarios
más reducidos, lejos de ser la fórmula para salir de la crisis se va a
convertir en la fuente de una actividad global cada vez más deprimida.
En quinto lugar, porque, como están poniendo de relieve diversos
informes, confiar en la demanda externa para tirar de la economía, como
insiste el gobierno, es muy arriesgado como estrategia a medio plazo
porque todos los datos advierten de una caída notable del comercio a
escala internacional. Una caída que será aún más notable en Europa como
resultado de las políticas de austeridad que aquí se vienen realizando.
Finalmente, porque la devaluación salarial, el incremento
impresionante de la desigualdad y la agresión continua a los derechos
sociales va a producir, por muy contundente que sea su criminalización,
respuestas sociales que van a provocar un deterioro continuado del clima
social en el que va a ser muy difícil que se consolide una recuperación
efectiva y prolongada de la economía.
En fin, puede ser que la insistencia en difundir la profecía haga
cambiar la actitud de la población y que la confianza así adquirida, la
inicial pérdida del miedo que en estos años ha atenazado a la población,
permita dar una imagen de mejora económica, o incluso producir una
mejoría efectiva. Pero esta será sin lugar a dudas leve y de corto
alcance porque no se dispone de ni uno solo de los elementos que pueden
sostenerla con cierta consistencia. (...)
Por
mucho que se empeñe don Mariano y los suyos, del hoyo no se sale
tirándose de los pelos. Los que están saliendo de la crisis con las
políticas que aplica el gobierno de Rajoy son los de siempre que se
empeñan en que otra vez comulguemos con ruedas de molino." (Juan Torres López, 18/01/2014)
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