13.2.14

Convertir el despido en algo socialmente irrelevante, en el fondo es el objetivo de la reforma laboral

"(...) La reforma laboral es una herramienta para la devaluación salarial. El objetivo real, aunque solo parcialmente reconocido, es el de bajar el coste del factor trabajo para las empresas.

 Para ello, la reforma introduce un grave desequilibrio en las relaciones laborales en favor de una de las partes y, sobre todo, introduce cambios en la negociación colectiva para dotar de instrumentos tanto legales como de presión a los empresarios para conseguir ese objetivo.

Esta devaluación salarial ha mejorado los márgenes empresariales, pero, al mismo tiempo, ha provocado una enorme caída de la demanda interna y, por lo tanto, de la cifra de negocio de las empresas, especialmente de la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas que tienen como único destino el mercado interior y cuyas más dramáticas consecuencias están en el empleo.

Lo que han ganado con la devaluación salarial de sus empleados lo han perdido con menores ventas debido a la pérdida generalizada de poder adquisitivo de los salarios.
La razón es evidente: los salarios son la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población, ya que en España, de cada 100 personas ocupadas, 83 trabajan por cuenta ajena.

En el 46% de los hogares, el principal origen de renta es la retribución salarial y en el 41%, las prestaciones públicas, la mayoría de las cuales también provienen del trabajo por cuenta ajena. Menos del 2% tienen como fuente de ingresos las rentas de la propiedad y del capital.

La destrucción de empleo y la pérdida de poder adquisitivo de salarios, pensiones, prestaciones por desempleo y otras transferencias sociales suponen una caída en los ingresos que se traduce en una reducción al 10% en el consumo de los hogares.

Durante este periodo, y hay que subrayarlo, se está produciendo un incremento del volumen de personas que teniendo trabajo se sitúan por debajo del umbral de la pobreza.
En definitiva, las reformas laborales han incidido en el estado lamentable en el que están las cosas, generando una quiebra en materia de derechos. A la vez, no han contribuido a reducir la tasa de desempleo; más bien al contrario, ha acelerado su destrucción. (...)

Convertir el despido en algo socialmente irrelevante, desde el concepto ideológico más neoliberal de “depreciación del valor del trabajo”, en el fondo es el objetivo."            (Más desempleo y mayor precariedad laboral, de Rodolfo Benito Valenciano en El País, en Caffe Reggio, 13/02/2014)

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