26.2.14

La crisis española es una crisis de endeudamiento. Su superación es larga, rara vez por debajo de los ocho o diez años.

"La crisis que azota a la economía española desde hace varios años es, básicamente, una crisis de endeudamiento.

 La drástica caída de los tipos de interés en el momento de la puesta en marcha de la Unión Monetaria, la carrera por la cuota de mercado a que se lanzaron las cajas de ahorros y la laxa supervisión por parte de la autoridad monetaria facilitaron el rápido endeudamiento de familias y empresas en la primera mitad de la pasada década. Más tarde, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, quedó una ingente masa de deudas por pagar y se inició el largo y árido camino del desendeudamiento en el que nos encontramos.

La gran mayoría de los estudios sobre las crisis de endeudamiento coinciden en que su superación es larga, rara vez por debajo de los ocho o diez años. Dada la magnitud de nuestro endeudamiento, no debemos hacernos muchas ilusiones sobre las posibilidades de crecimiento de nuestra economía a corto y medio plazo. Tendrán que pasar algunos años hasta alcanzar un crecimiento que permita reducir drásticamente el desempleo.

Las cifras son muy claras a este respecto. El endeudamiento de las familias españolas pasó de un 69% de su renta disponible en el año 2000 a un 131% en 2007. Este endeudamiento no es el mayor de la Unión Monetaria Europea: nos superaban ese año países como Holanda, Portugal o Chipre, pero se distanciaba mucho de otros países como Francia, Alemania o Italia.

En nuestro caso, cuando se inició el camino hacia la burbuja, las familias eran capaces de ahorrar y mantener un excedente financiero que se utilizaba para financiar al resto de los agentes económicos, pero el ritmo del endeudamiento fue tal que de 2004 a 2007 las familias perdieron su capacidad de financiar la economía, por lo que los intermediarios financieros tuvieron que acudir al ahorro exterior para poder hacer frente a la demanda de crédito que se les dirigía, lo que contribuyó decisivamente al fuerte endeudamiento de nuestro país.

Todo esto es historia, pero ahora queda el camino de la devolución del dinero tomado a préstamo.

La deuda de las familias creció de 2000 a 2007 a un ritmo de casi nueve puntos por año. A partir de entonces comenzó a descender lentamente hasta representar el 123% de la renta disponible en 2012, lo que implica un ritmo de desendeudamiento inferior a dos puntos por año, si bien es cierto que en los nueve primeros meses de 2013 el ritmo de caída se ha acelerado apreciablemente. (...)

A primera vista, lo que estas cifras parecen sugerir es que, a menos que se produzca un aumento apreciable de la renta disponible de los hogares a lo largo de los próximos años, el ritmo de desendeudamiento será lento, en cualquier caso para las familias más vulnerables que se encuentran en los tramos de renta más bajos. El alivio de la carga financiera que soportan las familias más endeudadas debería constituir una de las prioridades de la política económica."                 ( , El País, 9 FEB 2014 )

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