"(...) Como saben ustedes, nuestra visión es más pesimista que la del
mercado. Prevemos un empeoramiento de las condiciones económicas
globales.
Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo
en los mercados financieros, la razón fundamental detrás de estas
previsiones es el fracaso de las medidas de política económica
implementadas por la ortodoxia económica y un diagnóstico erróneo de la
actual crisis sistémica.
El inicio de la Segunda Fase de de la Gran Recesión
se caracterizará por la entrada en recesión de los Estados Unidos, la
vuelta a la debilidad de las economías europeas, y por la triple
recesión en la que entrará la economía española. Los países emergentes
se desacelerarán de manera notoria, especialmente Latinoamérica y Europa
del Este. Asia, por el contrario, continuará con una dinámica propia
más optimista.
El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros.
La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión
de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de
los mismos.
¿Qué pasará si los mercados incrementan la aversión al
riesgo? Los tipos de interés a largo plazo repuntarán con fuerza, las
bolsas caerán, los diferenciales de crédito se ampliarán, las materias
primas se debilitarán y la volatilidad se disparará.
En ese escenario emergerán los problemas de las aquellas economías
occidentales altamente endeudadas -Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda,
o España entre otras-, y sus sistemas bancarios necesitarán
recapitalizarse de nuevo. Se iniciará una tormenta perfecta, que se irá
retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por
endeudamiento. El crecimiento económico se parará, la recesión se
intensificará con fuerza. (...)
Si se confirma este escenario va a ser necesario implementar aquellas medidas ineludibles que se deberían haber adoptado a principios de la crisis, y que la ortodoxia, no aplicó por un mal diagnóstico del problema. Por un lado, una reestructuración o reducción notoria del tamaño del sistema bancario occidental a costa de gerencia y acreedores. Por otro, condonaciones de deuda.
El problema de Occidente es una deuda brutal que no se puede pagar. Y
el objetivo último es reducir la deuda privada, y en menor grado la
pública, de las principales economías occidentales a niveles razonables,
sobre el 150% del PIB, frente a los niveles actuales del 1000% de
Irlanda, alrededor del 500% de Reino Unido, o del 400% de España y
Estados Unidos." (Juan Laborda, vox Populi, 08/01/2014)
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