"Los datos macroeconómicos más recientes muestran que la economía
española parece haber tocado fondo, con crecimientos del PIB del 0,1% en
el tercer trimestre de 2013 y del 0,3% en el cuarto trimestre.
El FMI
prevé un leve crecimiento para España, del 0,6% en 2014 y de tan sólo un
0,8% para 2015. Estos datos indican estancamiento de la economía
española, que se mantendrá así durante varios años.
En primer lugar, porque esta incipiente recuperación es muy débil y
lenta -con tasas de crecimiento del PIB por debajo del 2% durante
lustros-, y puede además sufrir recaídas, porque subsisten riesgos
importantes que condicionan seriamente la consolidación de un
crecimiento robusto y sostenible. (...)
En segundo lugar, serán necesarios muchos años para lograr la
recuperación, porque la sociedad española está devastada después de casi
seis años de crisis económica y una gestión de la misma muy deficiente.
La situación a la que se ha llegado es tan negativa que las mejoras de
algunos datos macroeconómicos tienen unos efectos prácticamente
insignificantes sobre las expectativas, y lo que es más importante,
sobre la vida de los ciudadanos. (...)
Además el ligero descenso del paro se debe principalmente a la
reducción en el número de personas en disposición de trabajar; y
mientras se destruyen empleos indefinidos, los nuevos empleos que se van
generando son precarios, temporales y a tiempo parcial.
El que mejoren los datos bursátiles y crezcan los beneficios
empresariales, no implica que estén mejorando las condiciones de vida de
los ciudadanos. (...)
Esta crisis se está aprovechando como excusa para cambiar el modelo de
convivencia social. De ahí la preocupación e indignación de la sociedad
española." (Mónica Melle Hernández, Economistas frente a la crisis, 13/02/2014)
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