"Andan Gobierno y oposición porfiando acerca de quién es el mérito de que la prima de riesgo haya descendido. (...)
Desde luego, carece de sentido, como pretenden algunos, prorrumpir en
alabanzas a favor de Draghi y su política. El presidente del Banco
Central Europeo tan solo ha hecho tarde y tímidamente lo que se le exige
a cualquier responsable de un banco central. Entre sus funciones hay
que incluir el ser prestamista en última instancia del Estado.
Mientras
la Reserva Federal de EE.UU. o el Banco de Japón intervenían en el
mercado comprando toda la deuda pública necesaria, el BCE se mantenía
impasible, aun cuando algunos países miembros se encontraban contra las
cuerdas; incluso cuando la situación se hizo insostenible y se vio
realmente amenazada la supervivencia del euro, se decidió no actuar,
sino a decir que “iba a actuar”, y eso sí, poniendo tales condiciones a
los Estados, que incluso los afectados, como España e Italia,
prefirieron continuar sin la ayuda del banco emisor, es decir, sin pedir
el rescate.
Entonces, ¿por qué relajaron los mercados su presión? Tal vez, sí,
por la amenaza del BCE, pero también y sobre todo para no matar la
gallina de los huevos de oro y porque ya habían logrado casi todos sus
objetivos.
Existen muchos intereses creados detrás de la moneda única y
parece que las fuerzas económicas están dispuestas a mantenerla por
todos los medios, pero es que, además, se había presionado ya a los
países todo lo que era posible y se habían tomado tanto en el orden
fiscal como en el laboral todas las medidas que exigía el capital.
Carece de sentido la jactancia de los populares acerca de que son sus
medidas las que están sacando de la crisis a la economía española.
Están vendiendo la piel del oso antes de cazarlo; de hecho, lo único
cierto es el coste tan enorme que están pagando por ellas la mayoría de
los ciudadanos. Pero es que además el Gobierno se ha limitado a aplicar
aquello a lo que Berlín, Frankfurt y Bruselas le obligaron.
Ahora se ve con nitidez, aunque siempre se ha sospechado, hasta qué
punto estaba orquestada toda la operación, cuál era su verdadera
finalidad y cómo han sido de ingenuos y serviciales los gobiernos de los
países del Sur.
En las actas confidenciales del FMI relativas a la fatídica noche del 10 de mayo de 2010, conocidas y publicadas ahora por el diario El País,
aparece con toda claridad que no se trataba de salvar a Grecia sino a
los bancos alemanes, franceses y holandeses, y cómo los gobiernos de
estos países incumplieron la promesa de que sus entidades financieras no
se deshicieran de la deuda pública griega.
El resultado fue que estas
se libraron del correspondiente riesgo que acabó recayendo sobre las
espaldas de las Haciendas de todos los países miembros, no solo de
Alemania. Cuando se produjo la quita de la deuda griega, los bancos de
aquellos tres países habían logrado reducir a la mitad su exposición.
Realmente, a los que interesaba el rescate y que el euro no se
rompiese eran a los países acreedores, a efectos de tener tiempo para
limpiar los balances de sus bancos. Por eso fue tan irracional y
pazguata la postura aquella noche del Gobierno español, y más aún lo es
que Zapatero pretenda justificarla ahora.
Detrás de Grecia y con la
misma finalidad llegaron los rescates de Irlanda, Portugal y a la banca
española, orientados todos ellos a librar a las entidades financieras de
los países acreedores y a que el coste fuese asumido por los ciudadanos
de los países deudores. (...)" (Mentiras españolas y europeas, de Juan Francisco Martín Seco en República de las ideas, en Caffe Reggio, 08/01/2014)
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