"(...) En 2013 el Estado pagó 190.000 millones de euros por el capital que
debía ser devuelto en ese año (151.482 millones de euros), más los
intereses (38.590 millones de euros).
Teniendo en cuenta que el PIB del
Estado español (el valor de la riqueza producida en un año) es
aproximadamente 1 billón de euros, pagamos cada año, por la Deuda, el 19% de lo que producimos y casi la mitad del gasto público total (40% del PIB en 2013). (...)
¿Cómo se ha generado esa deuda pública?
La causa fundamental es la transferencia masiva de fondos públicos (más de 200.000 millones de euros) puestos a disposición de la banca privada, con el pretexto de evitar su quiebra, por los gobiernos del PSOE y del PP. (...)
El incremento de la deuda en España esta también directamente
relacionado con la caída de los ingresos, en buena parte debida a
políticas fiscales por las que quienes más tienen pagan cada vez menos,
mientras aumentan sin cesar los impuestos indirectos. (...)
Otra causa importante del aumento de la deuda pública es la elevación
de la prima de riesgo, que controlan los propios acreedores, y en
consecuencia del interés que hay que pagar por los préstamos. (...)
En contra de la lógica más elemental, las normas de la UE prohíben que
el dinero público del BCE – el nuestro – sea prestado a los Estados. Ese
dinero del BCE sólo se presta a la banca privada a intereses bajísimos –
actualmente al 0,25% – quien después exige a los Estados intereses del
4, 5 o 6% por prestarles ese mismo dinero, -público en su origen-
mediante la compra de deuda pública. (...)
¿Quiénes son los acreedores del Estado?
Es evidente que son los bancos privados, fundamentalmente alemanes y del Estado español. ¿Pero quiénes exactamente? Eso se considera secreto de Estado.(...)
El pago de la Deuda: el final de los servicios públicos y de cualquier soberanía.
Si se tiene en cuenta que para pasar, desde ahora a 2020, de una
Deuda pública de cerca de un billón de euros, a 600.000 euros, hay que
reducir el gasto público en seis años en 400.000 millones de euros (casi
seis veces el gasto anual de la sanidad pública de todo el Estado), la
consecuencia directa es la liquidación de prácticamente la totalidad de los servicio públicos.
Además la Ley 2/2012 establece que si hubiera crecimiento económico
por encima del 2%, el aumento de ingresos públicos iría destinado a
reducir el techo de deuda por debajo del 60% y eso hasta el final de los
tiempos.
En función de estos datos y en la medida en que es absoluta la imposición de las políticas a los diferentes gobiernos elegidos, es evidente, que estamos ante el final de cualquier soberanía. (...)
De forma parecida, la reivindicación de un “proceso constituyente” carece de credibilidad si no plantea con carácter previo el único marco político desde el que se pueda hablar de soberanía: NO PAGAR LA DEUDA y romper con el marco político, institucional, económico y normativo de la Unión Europea.
Que el marco legal imponga el pago de la Deuda por encima de todo, no significa que sea inexorable. (...)
La pregunta que se suele hacer es: ¿Qué pasará si salimos del euro?
Ésa es la pregunta que los poderes económicos y los políticos que les
representan quieren que nos hagamos, para, a continuación anunciarnos
poco menos que el Apocalipsis.
Por el contrario, lo urgente es analizar que es lo que va a
seguir pasando, seguro, si continuamos por el camino que nos llevan. Lo
que ya se está instaurando es la generalización de salarios y pensiones de miseria, la precarización total y la indefensión obrera en las condiciones laborales, la privatización de todo lo rentable que queda, la subida de los impuestos indirectos que pagamos todxs y la sanidad y la educación para quien pueda pagarla. (...)" (Unidad Popular de Clase (UPK), en Sociología Crítica, 13/02/2014)
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