"(...) En esas estábamos cuando desde el gobierno, con el apoyo alienante de sus voceros mediáticos, se empieza a vender la idea de que los más de 200.000 millones de euros tirados a la basura en los sucesivos rescates bancarios -FROB, EPAs, SAREB, avales...-, a costa de los contribuyentes, en realidad tenían como objetivo último rescatar a los depositantes. Quien afirma eso, simple y llanamente miente.
Todo lo contrario, por proteger a la gerencia que quebró nuestro
sistema bancario, y a unos acreedores que asumieron riesgos excesivos
-básicamente bonistas institucionales-, nuestros depositantes corren un
serio peligro si al final, como prevemos desde este blog, la aversión al
riesgo se dispara durante este año y los mercados de riesgo globales
acaban hundiéndose.
Ello arrastraría definitivamente al sistema bancario
occidental, y por ende al nuestro. Les recomiendo encarecidamente que
sigan los movimientos que algunos multimillonarios están haciendo con su
riqueza, básicamente materializarla en liquidez y acaparar bienes
tangibles.
Después de más de cinco años de crisis, la ciudadanía en general está
más confundida que nunca. No puede entender por qué políticos, banqueros
centrales, tecnócratas, y académicos siguen insistiendo una y otra vez
en que ha sido y es esencial mantener las ayudas a los bancos,
independientemente de la deuda en que incurre los Estados por ello. (...)
Queda meridianamente claro que banqueros, políticos y expertos, ninguno
de ellos, tiene la menor intención de estar al lado de la ciudadanía en
todo aquello que se nos está imponiendo. Las rebajas salariales,
aumentos impositivos al factor trabajo, incrementos del IVA, recortes en
la asistencia social, la salud, la educación, todo ello se hace para
mantener los privilegios de una superclase. (...)
Estos mismos incompetentes insisten en que no hay conexión entre las
enormes sumas que las distintas naciones han inyectado a los bancos y el
globo repentino de la deuda soberana en dichas naciones. Se niegan a
ver cualquier conexión entre las políticas de reducción del gasto
público en la economía real y una contracción de esa economía.
Si en realidad se hubiera dejado caer a los bancos de manera que su
gerencia y sus acreedores hubiesen pagado los platos rotos, habrían sido
las élites económicas, las que acaparan la mayor parte de la riqueza de
los países occidentales, quienes hubiesen perdido la gran mayoría de su
riqueza y por lo tanto su poder.
Es por ello que decidieron de una
manera antidemocrática, salvo la honrosa excepción de Islandia, que los bancos fueran rescatados. A diferencia de la ciudadanía, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos.
Obviamente ni lo han tolerado ni lo tolerarán. En su lugar, han
diseñado una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza
se mantiene, así como las instituciones que la controlan, y lo ha hecho a
nuestra costa." (Juan Laborda, 04/02/2014)
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