"Hay tres países que son vistos como
obstáculo para el dominio mundial en Washington: China, Rusia e Irán.
Estados Unidos salta de uno a otro, un día rodeando y agobiando
militarmente a China y anunciando que su potencia militar se traslada
hacia Oriente; otro rondando a Irán y pasando de la amenaza militar a la
negociación y otro desestabilizando Europa por la vía de azuzar al oso
ruso.
La política exterior que provocó la muerte de varios centenares de
miles en Irak para colocar a un régimen pro iraní en Bagdad, y que ha
propiciado con dinero y armas del Golfo (los padrinos de Al Qaeda) la
guerra civil en Siria, ha instalado en Kíev el actual “Kaganato”.
El
concepto es del analista brasileño Pepe Escobar, y se basa en el nombre
de Robert Kagan un quimérico ideólogo neocón, vinculado a las anteriores
chapuzas. Kagan está casado con Victoria Nuland, la vicesecretaria de
Estado y “estratega” del cambio de régimen de Kíev.
Asistida por sus
peones polacos y con la obtusa aquiescencia alemana, Nuland ha puesto
por fin a sus hombres en el gobierno de Kíev, los mismos que mencionaba
el 25 de enero en una conversación telefónica grabada de la que
trascendió aquel magnífico “¡Fuck the EU!”.
El deseo de forzar el
ingreso de Ucrania en la OTAN y de extender las bases americanas hacia
las mismas barbas de Rusia, han acabado con un zarpazo del oso
moscovita. El resultado; un claro peligro de guerra civil en Ucrania, la
anexión de Crimea con violación de la integridad territorial ucraniana,
y una inusitada tensión con Rusia.
El Kaganato de Kíev es, hablando en
plata, una gran cagada, dice Escobar. Mientras tanto la prensa
occidental continúa ignorando el asunto y presentándolo como una mera
maldad del “incendiario” Vladímir Putin. (...)" (Rafael Poch, La Vanguardia, en Rebelión, 14/03/2014)
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