"En España hay por lo menos 75 empresas reconvertidas en
cooperativa, y la mayoría se han constituido en los últimos cinco años,
al albur de la crisis.
Es probable que haya más. Los
datos provienen de los departamentos técnicos de ayuda a la creación de
cooperativas de las federaciones que forman la Confederación Española de
Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta).
Pero muchas de las empresas
recuperadas no están inscritas en las federaciones, y no hay manera de
saber si provienen de la quiebra de una empresa mercantil o de un ERE. O
los obreros, nuevos dueños, no quieren que se sepa que la empresa ahora
es propiedad de los trabajadores, por miedo a perder clientela.
Cuando se habla de empresas reconvertidas, muchos suelen recordar las fábricas en quiebra tomadas y ocupadas por los trabajadores argentinos, con protestas y manifestaciones, y la policía acechando, a la espera de desalojarlas.
En España, si bien ha habido casos de estos, la realidad es distinta.
Lo que hay son empleos recuperados; y existen tantas experiencias
distintas como empresas reconvertidas en cooperativa.
Por lo general, los conflictos como los argentinos son en España
cooperativas históricas, creadas hace más de 30 años, como el caso de
Gramagraf o Mol Matric, en Barcelona.
Muchas de las iniciativas de recuperación actuales, cuando hay una
quiebra y un juez que gestiona la subasta, no llegan a buen puerto.
“Intentamos hacer campaña para que los trabajadores, cuando vean que se
acerca la quiebra de su empresa, traten de llegar a un acuerdo con los
dueños”, explica Gemma Soria, que gestiona los casos en la Unión de
Cooperativas de Trabajo Asociado de La Rioja. “Si llegan a la subasta,
puede que sea demasiado tarde.
Si hay máquinas en juego, depende mucho
del juez y puede que gane un inversor externo y pierdan los
trabajadores”.
Es el caso de Inoxgrup, una empresa
reconvertida que se dedicaba a fabricar los bolígrafos Inoxcrom. Cuando
la empresa entró en quiebra, un centenar de trabajadores presentaron una
propuesta al juez para quedarse con la empresa. Pero el concurso lo
ganó un inversor externo y se hizo con toda la maquinaria y el stock de
material del almacén.
“Esas máquinas cuestan
milloness de euros y los trabajadores no nos pudimos permitir ofertar
más por ellas”, dice Jordi Villanueva, uno de los socios que crearon la
cooperativa. Actualmente seis ex empleados intentan comenzar a trabajar,
importando algunas de las piezas que antes fabricaban, y con la
intención, en los estatutos, de ir recuperando poco a poco los trabajos
de todo el equipo.
“Los antiguos trabajadores le habíamos comprado antes
la marca a la dueña”, agrega Villanueva. “Estamos en juicio con los
nuevos dueños porque usan la marca, y legalmente no pueden”.
Muchas veces los conflictos se resuelven, sobre todo si cuentan con el
apoyo de instituciones públicas, como es el caso de la cooperativa
Mec2010, de Sabadell (Barcelona), o las metalúrgicas navarras Tafinox y
Curvados Alzania, que lograron quedarse con la maquinaria y avanzar en
la recuperación.
La formación de cooperativas en
España también proviene de algunos de los grandes ERE llevados a cabo
durante la crisis, y de la reducción de puestos de trabajo como parte de
los recortes del Estado.
“Nosotros provenimos de la
Escuela de Música de Mataró”, comenta Ignasi Gómez, uno de los socios de
la cooperativa Musicop. “El Ayuntamiento despidió a los 35 profesores
de la Escuela y sacó la gestión a concurso. Para su sorpresa, nosotros
decidimos juntarnos en cooperativa y presentarnos”.
Inicialmente, la creación de Musicop representó claramente una bajada en
salarios y derechos, pues el concurso preveía menos gasto. Pero los
profesores no se quedaron de brazos cruzados y se aplicaron a otros
concursos. Actualmente, gestionan varias escuelas de música y proyectos
con ayuntamientos y centros culturales. En menos de un año ya son 40
trabajadores.
No todo son conflictos. En plena
crisis, a veces los mismos dueños deciden cooperativizar la empresa,
algo que les ayuda a llevar mejor la recuperación, como en el caso de la
valenciana Industrias Manclús, dedicada a la construcción de
campanarios.
Por otro lado, existen empresas que,
siendo sanas, son transferidas a los trabajadores. Normalmente se trata
de personas que se jubilan y deciden dejar la empresa a los obreros. O
en algún caso, de personas que creen en el cooperativismo por sus
valores.
Dentro de Europa, las cooperativas de
trabajo francesas, reunidas en la federación Scop Entreprises, crearon
un proyecto junto al Ministerio de Industria, diseñado especialmente
para traspasar empresas sanas, cuyos dueños se jubilaban, como
cooperativas.
Algunas comunidades autónomas, como
Catalunya, Navarra, Murcia y la misma Coceta, han hecho esfuerzos
específicos para la recuperación, con servicios especiales; guías para
la transformación de empresas y acuerdos con las administraciones
locales para facilitar los traspasos." (eldiario.es, 09/03/2014)
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