10.3.14

Nos han estancado... deliberadamente. Porque la mediana del ingreso de los trabajadores es menor hoy que hace 40 años

"Poco después de que estallara la crisis financiera mundial en el año 2008, advertí que, a menos que se adopten políticas adecuadas, se podía asentar un malestar al estilo japonés —es decir, un crecimiento lento e ingresos casi estancados durante muchos años—. (...)

El punto básico que planteé hace media década fue que, en un sentido fundamental, la economía de Estados Unidos se encontraba enferma, incluso antes de la crisis: fue solo una burbuja de precios de los activos, creada a través de regulaciones laxas y tipos de interés bajos, la que hizo que la economía aparentara estar robusta. 

Debajo de la superficie, numerosos problemas supuraban: una creciente desigualdad; una insatisfecha necesidad de reforma estructural (la necesidad de un desplazamiento desde una economía que se basa en la manufactura hasta una que se base en los servicios y que se adapte a las cambiantes ventajas comparativas a nivel mundial); persistentes desequilibrios en el ámbito mundial, y un sistema financiero que está más en sintonía con la especulación que con la realización de inversiones que crearían puestos de trabajo, aumentarían la productividad y redistribuirían los superávits con el objetivo de maximizar la rentabilidad social.

La respuesta a la crisis de los formuladores de políticas no abordó estos problemas. Peor aún, agravó algunos de ellos y creó otros nuevos, y no solo en Estados Unidos. El resultado ha sido un aumento del endeudamiento en muchos países, debido a que el colapso del PIB socavó los ingresos de los Gobiernos. (...)

Cada desaceleración en algún momento llega a su fin. La característica que distingue a una buena política es que ella logre que la desaceleración sea más corta y menos profunda de lo que hubiese sido si dicha política no se hubiese implementado. 

La característica que distingue a las políticas de austeridad que muchos Gobiernos adoptaron es que ellas hicieron que la desaceleración sea mucho más profunda y más larga de lo necesario, causando además consecuencias de larga duración. (...)

Mucho más relevante es lo que está sucediendo con los ingresos de los hogares. La mediana del ingreso real en Estados Unidos se encuentra por debajo del nivel en el que se encontraba en el año 1989, es decir, hace un cuarto de siglo atrás; la mediana del ingreso para los trabajadores varones que trabajan a tiempo completo en la actualidad es más baja en comparación a la que se registró hace más de cuarenta años. (...)

Los mercados no se autocorrigen. Los problemas fundamentales subyacentes que he descrito anteriormente podrían agravarse —y muchos de ellos se están agravando—. El aumento de la desigualdad debilita aún más la demanda; y, en la mayoría de los países, incluyéndose entre ellos Estados Unidos, la crisis solo ha agravado la desigualdad. (...)

Un malestar general es mejor que una recesión y una recesión es mejor que una depresión. Pero las dificultades que enfrentamos ahora no son el resultado de las leyes inexorables de la economía, a las cuales nosotros simplemente nos debemos adaptar, como lo haríamos en el caso de que ocurriese un desastre natural, como un terremoto o un tsunami. (...)

En cambio, nuestras dificultades actuales son el resultado de políticas erróneas. Existen alternativas. Pero no las vamos a encontrar en la complacencia autosatisfecha de las élites, cuyos ingresos y carteras de acciones una vez más se disparan al alza. (...)"                 ( , El País, 2 MAR 2014  )

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