9.3.14

Washington busca en Ucrania debilitar el evidente auge que ha mostrado Moscú desde hace varios meses (caso Snowden, Siria, Irán…)

"(...) La oligarquía ucraniana, que está compuesta por diferentes grupos que en ocasiones compiten y pugnan por los mismos sectores, es sin duda la que realmente controla todos los hilos de la vida en el país. 

Y para defender sus intereses no duda en utilizar cualquier actor, en ocasiones a través de manifestaciones populares, otras por medio del ejército o las fuerzas de seguridad. Y al mismo tiempo puede estar buscando en un momento dado un acercamiento hacia Moscú, y al día siguiente preferir que el socio prioritario sea La Unión Europea o Estados Unidos.

En la actualidad el acuerdo que le ofrecen estos últimos parece que es el más beneficioso para sus intereses, aunque ello signifique que la situación de la mayoría de la población del país empeorara sustancialmente tras la aplicación de las medidas de esos actores occidentales.

Estados Unidos llevaba décadas invirtiendo enormes cantidades de dinero para lograr un régimen “amigo” en Ucrania y estos días parece que se le abre nuevamente la oportunidad de lograr su meta.

Aunque su estrategia pueda coincidir coyunturalmente con la de la Unión Europea, sus objetivos no son los mismos. Desde Washington se busca a corto plazo debilitar el evidente auge que ha mostrado Moscú en la esfera internacional desde hace varios meses (caso Snowden, Siria, Irán…), y sobre todo, pretende evitar que el auge regional de Rusia siga aumentando. 

Para los dirigentes norteamericanos cualquier escenario en Ucrania, incluidos los más violentos, es asumible si con ello logar debilitar cualquier colaboración económica o política entre Ucrania y Rusia.

La Unión Europea por su parte no se encuentra en su mejor momento, azotada por una crisis política y económica, y con un peso cada vez menor en la esfera mundial. Por ello en Ucrania ha encontrado la oportunidad para abrir un nuevo mercado para sus productos, al tiempo que algunos de sus miembros también buscan un debilitamiento de Rusia.

Ha utilizado toda serie de manipulaciones mediáticas para esconder las verdaderas razones de su apoyo a las violentas protestas de estos días, ha tenido que soportar eso sí las despectivas declaraciones hacia ellos por parte de los representantes diplomáticos de EEUU, y sobre todo ha permitido que se extienda la sensación entre parte de la población ucraniana de que se le estaban abriendo las puertas para entrar al club de la UE.

Cuando es de sobra conocido que eso no se ha planteado en ningún momento. La oferta de un acuerdo comercial, de la aportación de importantes sumas de dinero, todo ello va acompañado de una serie de medidas muy severas que desmontarán el estado de bienestar que con todas sus limitaciones disfruta la población ucraniana. 

Unas recetas que se han venido aplicando con toda su crudeza a los llamados países PIGS de la UE y que evidentemente se aplicarían sin compasión en el futuro escenario ucraniano.

Los medios de comunicación occidentales también han desempeñado su propio papel estas semanas. Mostrando desde el principio un apoyo incondicional a los manifestantes, al tiempo que ocultaban la existencia de una mitad del país que se oponía a los mismos. Y todo ello a pesar de que esos mismos medios reflejan esa supuesta división (50-50) de Ucrania en sus reportajes y noticias.

Esta manipulación mediática ha ido acompañada del uso del manido doble rasero, utilizando una terminología complaciente ante la violencia de los manifestantes y tratando de ocultar en todo momento la presencia cuantitativa de elementos de extrema derecha y el discurso racista y xenófobo de los mismo. (...)"                 (Txente Rekondo, Rebelión, 03/03/2014)

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