"(...) Ya conocen nuestro diagnóstico de la situación. Nuestro país presenta una dinámica insostenible.
Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder
pagar.
Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado
contaminando definitivamente la deuda pública. Las dinámicas de ambas
están ya fuera de control. Bajo este escenario, quien financió esta
deuda, el sistema bancario, es insolvente.
Pero además las entidades bancarias aún no nos han contado qué activos tienen en balance. Lo que está claro es que los activos tóxicos van más allá de los incluidos en el Sareb,
se extienden a préstamos y créditos a pymes, a empresas participadas, a
créditos hipotecarios sometidos a constantes refinanciaciones, y un
largo etcétera.
La mora bancaria se encuentra en máximos históricos,
13,6%, frente a niveles del 2% antes de la crisis. Sin embargo, la mora
real supera el 23%.
Van a ser necesarias nuevas recapitalizaciones al sistema bancario,
pero si el procedimiento utilizado es el mismo que hasta ahora supondrá
un fuerte incremento adicional de la deuda pública. Su senda está ya
fuera de control. Cuando los mercados aumenten la aversión al riesgo,
nos llevarán a una quiebra soberana. (...)" (Juan Laborda, 26/02/2014)
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