"(...) De la segunda, de la batuta alemana y la marcha que impone, tenemos
constancia en las propias carnes, las cuales de continuo nos recuerdan
lo que es llevar clavada la aberrante reforma del artículo 135 de la
Constitución con la que el gobierno del PSOE se despidió. Fue la reforma
por la que quedamos obligados a la “prioridad absoluta” por parte del
Estado en lo que al pago de su deuda se refiere.
Esa cuña neoliberal en
la carta magna va adquiriendo un carácter cada vez más acerado por
cuanto la deuda pública de España, prácticamente situada al 100% del
PIB, implica haber entrado en ese círculo infernal del que no se sale
por lo que supone el constante pago de intereses.
Hay que recordar que
esa reforma de la Constitución se planteó como respuesta a una especie
de chantaje, diciendo que, si no se hacía, la amenaza de consecuencias
en cuanto a asfixia de la economía española no tardaría en ejecutarse. (...)
Teniendo Alemania mando en plaza, por medio de las presiones de la
señora Merkel se nos indujo a asumir determinado lugar en el futuro
económico de Europa, habida cuenta de que ese mismo futuro se enmarca en
las relaciones neocoloniales que desde los centros de poder económico
se imponen a los países condenados a posiciones de segundo o tercer
rango en el mercado global.
A la vez que nos bajaban los humos, nos
aplicaban la presión requerida por la reducción neocolonial que había
que consolidar en el sur de una Europa que se resituaba en el orden
mundial.
Ese colonialismo económico con su reforzamiento político es el
gran ajuste interno llevado a cabo, viniendo a ser su correspondiente
externo el que se está produciendo también en las orillas del mar Negro.
Las diferencias neocoloniales se enmarcan así en el rediseño de
antiguas fronteras con resabios imperiales (...)
Tenemos, pues, un desdibujado proyecto europeo en el que las
desigualdades se consolidan, con lo cual se verifica -más allá de la
constatación de las “diferentes velocidades”- que está viciado de raíz.
Si del colonialismo económico que padecemos, y del orden colonial en el
que estamos, no se habla en campaña electoral para el parlamento europeo
es que vivimos engañados -no partiendo tampoco el engaño de una sola
fuente-. Por ello es tarea de la izquierda desvelarlo en sus múltiples
dimensiones. (...)" (El colonizado sur de Europa, de José Antonio Pérez Tapias en Público, en Caffe Reggio, 29/03/2014)
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