3.4.14

Teniendo Alemania mando en plaza, por medio de las presiones de la señora Merkel, se nos condena a posiciones de segundo o tercer rango en el mercado global

"(...) De la segunda, de la batuta alemana y la marcha que impone, tenemos constancia en las propias carnes, las cuales de continuo nos recuerdan lo que es llevar clavada la aberrante reforma del artículo 135 de la Constitución con la que el gobierno del PSOE se despidió. Fue la reforma por la que quedamos obligados a la “prioridad absoluta” por parte del Estado en lo que al pago de su deuda se refiere. 

Esa cuña neoliberal en la carta magna va adquiriendo un carácter cada vez más acerado por cuanto la deuda pública de España, prácticamente situada al 100% del PIB, implica haber entrado en ese círculo infernal del que no se sale por lo que supone el constante pago de intereses.

 Hay que recordar que esa reforma de la Constitución se planteó como respuesta a una especie de chantaje, diciendo que, si no se hacía, la amenaza de consecuencias en cuanto a asfixia de la economía española no tardaría en ejecutarse. (...)

Teniendo Alemania mando en plaza, por medio de las presiones de la señora Merkel se nos indujo a asumir determinado lugar en el futuro económico de Europa, habida cuenta de que ese mismo futuro se enmarca en las relaciones neocoloniales que desde los centros de poder económico se imponen a los países condenados a posiciones de segundo o tercer rango en el mercado global. 

A la vez que nos bajaban los humos, nos aplicaban la presión requerida por la reducción neocolonial que había que consolidar en el sur de una Europa que se resituaba en el orden mundial.

 Ese colonialismo económico con su reforzamiento político es el gran ajuste interno llevado a cabo, viniendo a ser su correspondiente externo el que se está produciendo también en las orillas del mar Negro. Las diferencias neocoloniales se enmarcan así en el rediseño de antiguas fronteras con resabios imperiales (...)

Tenemos, pues, un desdibujado proyecto europeo en el que las desigualdades se consolidan, con lo cual se verifica -más allá de la constatación de las “diferentes velocidades”- que está viciado de raíz.

 Si del colonialismo económico que padecemos, y del orden colonial en el que estamos, no se habla en campaña electoral para el parlamento europeo es que vivimos engañados -no partiendo tampoco el engaño de una sola fuente-. Por ello es tarea de la izquierda desvelarlo en sus múltiples dimensiones. (...)"             (El colonizado sur de Europa, de José Antonio Pérez Tapias en Público, en Caffe Reggio, 29/03/2014)

No hay comentarios: