"(...) El asesor de Durão Barroso aludió en concreto a las decisiones
tomadas con respecto a Irlanda y admitió que el Gobierno de Dublín “fue
acosado” en beneficio de los bancos alemanes y franceses que querían
recuperar sus créditos inmediatamente y por encima de cualquier otra
consideración.
Visto con perspectiva, vino a decir, no fue ni justo ni
razonable amenazar y perseguir a los irlandeses como se les amenazó y
persiguió, sin que la Comisión levantara un dedo para impedirlo. ¿Se
podría ampliar ese mea culpa a otros países? Es difícil no
pensar en Grecia, en Portugal o en la propia España, con un paro que
oscila entre el 25% y el 26%.
El señor Durão Barroso, elegido en su día a puerta cerrada, sin mayor
explicación para los ciudadanos, se irá a casa después de estas
elecciones, o mejor dicho a algún puesto bien remunerado donde se le
reconozcan sus verdaderos méritos.
Le sustituirá alguien al que habremos
votado directamente, porque es imposible que el Consejo ignore la
exigencia de que el candidato a presidir la Comisión sea el jefe del
grupo que obtenga más escaños.
Luego se verá si es capaz de reunir la
mayoría parlamentaria necesaria y, si la ventaja es pequeña, quizás sean
necesarios varios días para cerrar esa negociación con los cada vez más
importantes y decisivos grupos pequeños.
Pero, sea como sea, en la
próxima crisis, el presidente de la Comisión habrá sido elegido con
nuestros votos, sin secretos, y podrá negarse perfectamente a hacer los
reverentes besamanos de su predecesor. Aunque solo fuera por evitar ese
espectáculo, merecería la pena votar." (
Soledad Gallego-Díaz
, El País, 25 MAY 2014)
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