"La convergencia económica entre España y Europa se truncó en algún
momento del año 2010, en plena crisis del euro. Ya había indicios
anteriores, pero ese año la renta española por habitante volvió
a situarse por debajo de la media europea, y desde ahí sigue en caída
libre, lastrada por un empacho de deuda y por una política económica que
no acaba de dar los resultados esperados.
España entró en la UE con un
PIB per cápita que apenas alcanzaba el 72% de la media continental, y a
partir de ahí inició un proceso de convergencia sensacional: igualó la
media de la Unión en 2002, en 2007 adelantó a Italia (“vamos a superar a
Alemania” dijo entonces el expresidente Zapatero), pero justo ahí
empezó un declive que no se detiene.
Y que el año pasado dejó el PIB per
cápita español en el 95% de la media de la UE y en su nivel más bajo en
los últimos 16 años pese a que la Unión no es ahora la misma que
entonces: hay más países, y la mayoría de los que han entrado son de
rentas bajas, por lo que la situación relativa es aún menos favorable. (...)
Guntram Wolf, de Bruegel,
ofrece una interpretación interesante de las tendencias asociadas a
esos números: “La integración del sistema financiero y la creación del
euro fueron diseñadas para acelerar la convergencia económica.
La idea
era incentivar los flujos financieros desde los países con mucho capital
a los que lo necesitaban: eso es lo que sucedió en la primera década
del euro, y explicaba los déficits por cuenta corriente del Sur
financiados por el Norte”.
“Pero el capital no se usó bien en el Sur:
financió vivienda y consumo en lugar de la inversión productiva. Eso era
insostenible; esa burbuja pinchó. Ahora se abre una fase distinta, en
la que la periferia trata de reducir su endeudamiento. No es fácil.
Cuando se resuelva ese problema podrá fluir de nuevo el capital hacia el
Sur; ese será el momento de usarlo de manera productiva, y para ello
son esenciales las reformas estructurales que deben impulsar
oportunidades de inversión”, según la tesis Wolf.
La Europa de la divergencia se reproduce también dentro de algunos
países. Esa tendencia existe en España entre regiones ricas y pobres.
Incluso entre individuos: España se ha convertido en el país en el que
más crece la desigualdad de la UE, junto a Bulgaria o Letonia, según
Eurostat." (Claudi Pérez — ElPais.com, en Attac España, 23/06/2014)

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