"La ‘japonización’ de la economía europea –un largo
periodo de bajo crecimiento con nula o baja inflación pese a los
estímulos monetarios por parte del Banco Central– toma carta de
naturaleza. Por ahora, son los mercados los que descuentan con fuerza
esta probabilidad. Y aunque es evidente que la economía real continúa
creciendo de forma muy débil, lo cierto es que este riesgo planea cada vez con mayor intensidad en la Eurozona.
Esto es lo que explica las enormes expectativas que ha generado la reunión de hoy del BCE. Máxime cuando este martes se confirmó el famélico crecimiento
de la zona euro: apenas un 0,2% en el primer trimestre respecto del
mismo periodo anterior. Incluso, por debajo del 0,3% alcanzado entre
octubre y diciembre.
Es decir, encefalograma casi plano. Básicamente, por una razón. El gasto en consumo de los hogares está
clavado. Crece apenas una décima después haberse estancado en el
anterior trimestre (0,0%).
Y no hay que olvidar que el consumo de las
familias representa nada menos que el 57% del PIB de la Eurozona. Y todo
ello en un contexto de bajísima inflación, que sería incluso más reducida si no fuera por el comportamiento del sector servicios.
Frente
al 0,5% que han subido los precios en la Eurozona en los últimos doce
meses, los servicios crecen a un ritmo del 1,1%. Se trata, en todo caso,
del nivel más bajo desde noviembre de 2009 –en plena Gran Recesión–, lo que da idea de la intensidad de la moderación de los precios. Incluso la inflación subyacente
–que elimina los componentes más erráticos como la energía o los
alimentos no elaborados– se ha hundido hasta mínimos históricos: un
0,7%.
La baja inflación afecta, incluso, a los países con mayor actividad económica, como Alemania,
que en mayo registró un avance de los precios del 0,6% en términos
anuales, la menor tasa desde febrero de 2010. Y eso que la economía ha
crecido un 2,3% en los últimos doce meses.
Son estos datos los que
explican que el Servicio de Estudios de Bankia hable ya en su último análisis sobre la evolución de los precios de que “el riesgo de deflación, en caso de una recaída recesiva, continúa siendo significativo”.
Los analistas de Bankinter van en la misma dirección. Como sostienen en su informe previo a la reunión del BCE: “La japonización
europea preocupa a los mercados”. En su opinión, “lo determinante será
hasta dónde actúa [el BCE] y no tanto si lo hará o no, ya que parece que
no tiene alternativa después de tantas declaraciones”. (Carlos Sánchez

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