9.7.14

Detectan restos fecales en la comida tan sólo tres meses después de privatizado el servicio de comidas del Complejo Hospitalario de Navarra. Hay que rescatar los hospitales privatizados, porque nos van a salir siete veces más caros

"Han pasado tan sólo dos años desde que las cocinas del Complejo Hospi­talario de Navarra fueran privatizadas, pero el balance es ya desastroso. 

Según un informe publicado el 23 de junio por la Cámara de Comptos [tribunal de cuentas navarro], no privatizar la gestión de las cocinas hospitalarias habría supuesto un ahorro de 676.314 euros al año si la unificación de las cocinas y la instalación del sistema de producción en frío se hubiera hecho con medios propios del Sistema Navarro de Sa­lud. 

Es decir, la privatización ha resultado más cara para el bolsillo de los contribuyentes, lo que contradice los argumentos utilizados por el Gobierno de Navarra para llevar a cabo la externalización.

Pero el balance es aún peor en lo que atañe a la calidad del servicio. Desde que el mismo, adjudicado a Mediterránea de Catering, se pusiera en marcha en enero de 2013, las quejas por parte de los usuarios han sido constantes. 

Hasta mayo de 2014 se contabilizaban 2.322, un 59% de ellas debido a la mala calidad de la alimentación, mientras que entre 2010 y 2012, cuando el servicio todavía era público, tan sólo se habían recibido 15. 

Desde que saltara el primer escándalo, la detección de restos fecales en la comida tan sólo tres meses después de iniciado el servicio, Mediterránea de Catering ha recibido tres expedientes sancionadores por 17 infracciones, siete de ellas consideradas infracciones sanitarias graves. 

Y éste es sólo parte del balance, lo que ha llevado el debate al Par­lamento navarro, donde Geroa Bai y Ezkerra han pedido la dimisión de Marta Vera, la consejera de Sanidad, además de la reversión de las cocinas al sistema público.

La gestión privada se ha ido introduciendo sigilosamente en la sanidad pública desde que en 1997 se aprobara la ley 15/97 de Nuevas Medidas de Gestión en la Sanidad con los votos a favor de PP, PSOE, PNV, CiU y CC. El resultado hoy, según los últimos datos aportados por el Ministerio de Sanidad en 2011, es que tan sólo un tercio de los 452 hospitales del Servi­cio Nacional de Salud están gestionados directamente por la Administra­ción. 

Fundaciones, consorcios y empresas se disputan el pastel sanitario, y fórmulas como el PFI (iniciativa de inversión privada) se siguen imponiendo a pesar de que el principal argumento para aplicarlas, su menor coste, ha demostrado ser falso.

El pasado 18 de junio, CC OO presentaba un análisis del estudio económico-financiero y el anteproyecto del nuevo Hospital de Toledo, que se va a seguir construyendo bajo el modelo PFI después de que las obras permanecieran paralizadas más de dos años. Según este documento, el nuevo centro costará a la Administra­ción 2.043 millones de euros, 72 millones al año durante los próximos 30 años, que irán a parar a la empresa constructora que se adjudique el contrato.

 La empresa, que se encargará de finalizar la construcción del centro, tendrá que invertir 73 millones de euros. Para “compensarla”, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) le entregará la concesión, entre 2015 y 2043, de todos los servicios no sanitarios no sólo de este centro, sino también de todo el Complejo Hospi­talario Universitario de Toledo, en el que se incluyen el Hospital Virgen del Valle, el Provin­cial y el Nacional de Parapléjicos.  (...)

Álvarez habla de ejemplos de centros ya en marcha que han resultado mucho más costosos. Uno de ellos es el nuevo hospital de Burgos, que comenzó a funcionar en 2012, con un retraso de tres años y un sobrecoste de 223 millones de euros. Además, el canon anual percibido por la sociedad que gestiona los servicios no sanitarios, Hospital de Burgos S.A. (Eficanza), ha pasado de 38 a 71 millones de euros, lo que va a suponer un gasto público de más de 2.000 millones en 30 años. 

“Ganan en todo lo que tocan. Aparte de que se les cedió el terreno, hicieron un parking de 990 plazas de pago, el más caro de Burgos, y un centro comercial que explotan ellos mismos”, explica Jesús Beato, delegado sindical de CGT Sanidad de Burgos, quien añade que se hace negocio hasta con la comida: “La concesionaria está cobrando de la Junta 22 euros por el menú diario de cada paciente, y ella lo tiene subcontratado a una empresa de catering por 14 euros”.

“Cuando esto empezó, dijeron que iban a contratar a un 10% más de personal, y ahora somos un 8% menos”, dice Beato, que explica que no se cubren las vacaciones, se hacen las contrataciones mínimas y los empleados están sufriendo el incremento de las cargas de trabajo.

 “Enten­demos que lo que se está pagando del canon no está permitiendo que se contrate a nuevos profesionales. La única manera de salir de todo esto sería rescatar el hospital, porque está en manos de personas que buscan un lucro. No gana la sociedad, ni los trabajadores ni los usuarios. Aquí sólo ganan cuatro”.

 Por todo ello, el pasado 13 de junio 10.000 burgaleses salieron a la calle para exigir el rescate del hospital universitario en una manifestación convocada por la Plataforma por la Sanidad Pública de Burgos.

“El rescate es urgente porque vamos a pagar siete veces más por los cánones de estos centros que si fue­ran públicos”, explica An­tonio Gó­mez, de la Coordinadora Antipri­va­tización de la Sanidad (CAS), que ha iniciado acciones de protesta para exigir el rescate del hospital de Aran­juez y continuará en otoño con una campaña para reclamar el rescate de otros hospitales, siguiendo el ejemplo de Fran­cia, que en abril rescató un hospital semiprivado de París, y el de Ingla­terra, la cuna del modelo PFI, que acaba de rescatar por primera vez un hospital de este tipo.  (...)

“Es vital que se plantee el rescate de los centros, o rescindir el contrato”, dice Gómez. Por esta última opción ha apostado la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de la Marina Alta en relación a Marina Salud (DKV y Ribera Salud), que gestiona el hospital alicantino de Denia y todos los centros de salud de la comarca de la Marina Alta, en Alicante. 

En este caso, el sistema utilizado es el PPP (gestión 100% privada, incluidos los servicios sanitarios), el modelo inaugurado por el hospital de Alzira (Va­len­cia), que debido a la mala gestión tuvo que ser rescatado por la Admi­nistración y volvió a ser entregado, con un canon mucho mayor al inicial, a la misma UTE que lo llevó a la quiebra.

 El mismo modelo, también, que la Comunidad de Madrid no pudo aplicar a sus hospitales PFI después de intensas movilizaciones populares y varios varapalos judiciales. (...)"             (Gladys Martínez López, Diagonal, 07/07/14)

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