"La
gran recesión en Estados Unidos terminó oficialmente en el verano de
2009. En julio los datos indicaron un crecimiento positivo que
interrumpió la mala racha de descenso iniciada con la crisis financiera
de 2008.
El gobierno, la Reserva federal y la prensa de negocios
anunciaron que así comenzaba la recuperación. La bolsa de valores
comenzó un período de auge que también fue presentado como signo claro
de que lo peor había pasado.
El crecimiento de la economía estadounidense ha sido mediocre a partir
de 2009, sin embargo los datos siempre se han ido presentando como los
que corresponden a una recuperación. Pero este año descarriló el
trencito de las buenas noticias.
Los datos sobre crecimiento para el primer trimestre de 2014 indican que el PIB cayó 2.9 por ciento con respecto al primer trimestre del año anterior, lo que marca la peor contracción en un trimestre en los pasados cinco años. ¿Qué ocurrió?
La mayor parte de los analistas y observadores esperaba una reducción,
pero no de esta magnitud. Ésta ha sido la peor caída en el PIB fuera de
periodos de recesión desde la segunda guerra mundial. En términos de
valor, esta contracción en un solo trimestre es equivalente a las
pérdidas de la recesión de 2001, así que las preguntas sobre las causas
subyacentes son importantes.(...)
El
otro factor que juega un papel clave en el mal desempeño de la economía
estadounidense es el de las exportaciones. Éstas se contrajeron en más
de 9 por ciento, cuando el pronóstico era que sólo cayeran 6 por ciento.
Esta es la consecuencia directa de la persistente crisis en Europa y de
la pérdida de dinamismo en economías como Brasil, China e India. Es
decir, la economía mundial todavía está resentida por la crisis global. (...)
Hace
cinco años terminó oficialmente la recesión en el país que detonó la
crisis financiera y económica global. Desde entonces, la economía
estadounidense ha crecido a un ritmo muy por debajo del que ha
experimentado en otras recuperaciones. Claramente esta recesión y su
recuperación no ha sido como otras.
La realidad es que existen distorsiones estructurales en la economía
estadounidense que explican este comportamiento mediocre. Dos de esas
distorsiones se encuentran íntimamente relacionadas. La primera es el
tamaño desmedido del sector financiero. La otra es la que puso los
cimientos para la gran crisis de 2008: se trata del nivel salarial que
se mantiene deprimido y que explica no sólo la desigualdad, sino el
sobre-endeudamiento.
En la actualidad en Estados Unidos el nivel de remuneraciones para el
trabajo (no directivo) está en los niveles de 1970. Eso hace casi
imposible que el ritmo de la economía pueda descansar algún día en una
demanda sana basada en empleos de buena calidad.
¿Por qué están deprimidos los salarios? Porque los poderes establecidos
han triunfado de manera espectacular en su ofensiva contra los
trabajadores, sus sindicatos y todo lo que huela a cultura obrera y
campesina. Por eso hoy seguimos observando aumentos en productividad y
salarios que no crecen. Eso significa que alguien más se está llevando
los beneficios.(...)" (Alejandro Nadal, La Jornada, en Jaque al neoliberalismo, 02/07/2014)
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