9.7.14

La mitad de la población asalariada cobra menos de mil euros

"Los trabajadores y trabajadoras en riesgo de pobreza son tres veces más que los contabilizados por la última Encuesta de Estructura Salarial, cuya metodología excluye del cómputo al 71% de quienes perciben --en cómputo anual-- ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.

El INE publicó el pasado 25 de junio la última Encuesta de Estructura Salarial (EES) [1], correspondiente a 2012, y los medios de comunicación han subrayado algunos de sus hallazgos, entre ellos una caída del salario medio y el incremento de la desigualdad salarial, que afecta especialmente a quienes perciben salarios por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI)[2]. 

Este segmento representaba el 8,8% de la población asalariada en 2008 y en 2012 alcanzó el 12,2%. Por tanto, los resultados de la EES indican que durante los años de crisis el conjunto de la clase trabajadora ha disminuido sus ingresos (deterioro del salario medio) y que ha aumentado el segmento de “trabajadores pobres” (quienes no llegan al SMI a lo largo del año). 

Con ser preocupantes estas conclusiones no dan cuenta adecuada de la realidad; si tomamos en cuenta la Estadística de Salarios de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, la franja de trabajadores pobres sería tres veces más grande, alcanzando al 32,9% de perceptores de rentas salariales en 2012.

¿Cómo se explica semejante discrepancia entre las dos fuentes, ambas de carácter oficial? 

Tanto una como otra parten de la misma base (las declaraciones del modelo 190 que las empresas cumplimentan por los salarios que pagan) pero, mientras la Estadística de la AEAT incluye todas las declaraciones efectuadas a lo largo del año, la Encuesta de Estructura Salarial se basa en una muestra, que tiene por efecto dejar fuera a varias categorías de trabajadores con bajos salarios, elevando artificialmente el salario medio y ofreciendo una imagen mucho más edulcorada de la polarización salarial. Las operaciones metodológicas a las que aludimos son básicamente las siguientes:
  • No se incluyen las personas asalariadas en la agricultura, la ganadería y la pesca (743.00 en 2012 según la EPA, en su mayoría hombres) ni las empleadas de hogar (653.450, mayoría mujeres). Ambos sectores con salarios muy bajos.
     
  • Tampoco se incluye a quienes no perciben salarios en el mes de octubre, siendo además condición necesaria para entrar en la muestra haber trabajado al menos otro mes del mismo año (además de octubre). Por esta vía quedan fuera un elevado número de perceptores de salarios que conjugan a lo largo del año períodos de empleo y de desempleo (como referencia en 2012 las cuatro aplicaciones trimestrales de la EPA recogen una media de 2,7 millones de personas en paro que habían perdido su empleo hacía menos de un año).
     
  • Además, a las personas que no han trabajado todo el año se les asigna una percepción equivalente a un empleo continuado. Por ejemplo, una persona que sólo ha trabajado dos meses (uno de ellos octubre) y que ha cobrado mil euros por mes, aparecerá reflejada en la Encuesta como perceptora de 12.000 euros, y no de 2.000.
Como resultado de estas operacions el salario medio de la EES es bastante más elevado (22.726 euros) que el de la AEAT (18.601 euros); además, la Encuesta de Estructura Salarial invisibiliza, no sólo a los sectores de la agricultura y el servicio doméstico (1,4 millones de empleos), sino a gran parte de la mano de obra asalariada en situación más precaria que alterna a lo largo del año períodos de empleo y de desempleo (en torno a 2,5 millones de personas).

(...) quienes perciben salarios en cómputo anual por debajo de 1,5 veces el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), o sea, menos de 962 euros/mes (el SMI era de 641 euros). Aquí se sitúa el 45% de las personas asalariadas, a las que habría que sumar a quienes se encontraban en paro de larga duración (más de un año buscando empleo) que en 2012 eran tres millones. 

Si incluimos a este colectivo “empleable” y buscador de empleo --según la definición de la EPA-- en el cómputo global de la población asalariada, la proporción de trabajadores con ingresos brutos mensuales inferiores a mil euros llega al 50%.

Los datos muestran el éxito de la estrategia de salida de la crisis adoptada por las élites europeas y españolas, la llamada “devaluación interna”, que pasa por un empobrecimiento de la población trabajadora: por un lado, mediante el descenso de las rentas salariales y del monto y tasa de cobertura de las prestaciones de desempleo; por otro, a través de los recortes y privatización de recursos públicos que repercuten en la calidad y la universalidad de las políticas de educación, salud, pensiones, atención a la dependencia, servicios sociales, etc.

 Pero, además, ante la creciente precarización y desigualdad social necesitan legitimarse mediante una permanente referencia a la “salida de la crisis”, que sobredimensiona los síntomas positivos y desenfoca o directamente falsea los datos más negativos, como el alcance de la precarización laboral."           (Colectivo Ioé, Diagonal, 09/07/14

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