"(...) Las universidades públicas españolas han perdido 1.200 millones de presupuesto
y 6.000 docentes en estos años de austeridad forzosa. Es sólo un botón
de muestra de las profundas consecuencias del mayor ajuste en los 35
años de democracia. (...)
La austeridad ha sido santo y seña de la última legislatura europea, en
la que la prioridad ha sido contrarrestar los desfases presupuestarios
originados por la crisis, aún a costa del Estado de bienestar. Una
espiral que engulló a España: sólo Grecia ha hecho un esfuerzo mayor
entre 2009 y 2013.(...)
Los presupuestos son libros que permiten seguir el rastro a los
efectos de la austeridad. El primer capítulo cuenta qué ha pasado con el
gasto de personal. “La pérdida de poder adquisitivo comenzó con el recorte del 5% en verano de 2010, luego han venido cuatro años de congelación salarial, y la supresión de la paga extra de Navidad en 2012”,
narra Miguel Borras, presidente del sindicato CSI-F. Con todo, no es la
peor de las historias. “Se han perdido unos 400.000 empleos públicos”.
La falta de empleados se cuadra con menos días libres para los que
quedan trabajando, con un mayor ratio de alumnos por clase en los
colegios, con el cierre de camas y mayores listas de espera en los
hospitales, sin sustituir las bajas por enfermedad... “El deterioro de
la calidad del servicio público es evidente”, dice Borras.
En el siguiente capítulo, la historia más llamativa es la del gasto
en medicamentos. Para acortarlo, se han retirado 400 fármacos de la
financiación pública o se ha aumentado el copago farmacéutico, al que se
incorporó por primera vez a los pensionistas. El gasto cayó de 12.000 a
9.000 millones anuales.
Pero no sin consecuencias: según un estudio,
hasta el 18% de los jubilados renuncia a las medicinas cuando les hace
pagar. “En algunos casos, la elección es entre comer o seguir con el
tratamiento”, afirma Luis Martín, presidente de Unión Democrática de
Pensionistas (UDP). (...)
el hachazo presupuestario ha herido de gravedad a otras políticas, como la Ley de Dependencia o la cooperación internacional.
“La inversión pública se lleva la medalla de oro de los recortes”,
sostiene Julián Núñez, presidente de Seopan, asociación de grandes
constructoras. El tijeretazo es de 25.000 millones en cuatros años. “Lo
que tiene menos coste político es retrasar obras”, asume, “pero nos
hemos pasado de frenada”.
El capítulo que recoge el dinero que la Administración da a otros
para que inviertan, las llamadas transferencias de capital, incluye a
otro de los paganos de la austeridad, la financiación de proyectos de
investigación.
“Los laboratorios se han vaciado”, sintetiza Carlos
Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de
España, que estima que los presupuestos del Estado destinados a I+D+i
han caído un 42% en términos reales. (...)
“La Comisión Europea y algunos Gobiernos creen que todavía se necesita
más austeridad. Así que la recuperación se retrasará y millones de
personas seguirán desempleadas. Pero los verdaderos creyentes no
cuestionan el sacrificio”, ironiza Charles Wyplosz, del Graduate
Institute en Ginebra (Suiza). (...)
“Hay informes de la propia Comisión que apuntan que España perdió un
10% del PIB entre 2011 y 2013 por los ajustes. A nadie se le ha exigido
responsabilidades por eso”, recalca. En sus recién publicadas memorias,
el secretario del Tesoro de EE UU durante la crisis, Timothy Geithner,
abunda en esa opinión —“En Europa ha habido mucho sufrimiento inútil”—,
que va camino de convertirse en dolorosa lección histórica." (Alejandro Bolaños
, El País, Madrid
23 MAY 2014)
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