17.7.14

Si la FED apuntara a una inflación del 4% al año, pondría en marcha un rápido reequilibrio en la eurozona

"La Reserva Federal de Estados Unidos en estos días está abiertamente satisfecha con su política monetaria. Pero, desde mediados de 2007, su política ha sido insuficientemente expansionista. 

A día de hoy, las políticas con más posibilidades de éxito serían las análogas a la implementada por la Fed en 1979 y 1933, por Gran Bretaña en 1931 y, más recientemente, por el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

Quienes tememos que la estrategia de la Fed haya agravado profundamente el malestar general de la economía estadounidense y esté transformando el paro cíclico de Estados Unidos en un desempleo estructural, permanente a largo plazo, hemos perdido la batalla de la política monetaria nacional.

 Pero existe otro debate sobre las políticas que hay que tener en cuenta. La Fed no es solo el banco central de Estados Unidos; es el banco central del mundo. (...)

Estados Unidos es, más bien, un líder supremo mundial: el banco central para todo el planeta, con la responsabilidad no solo de estabilizar la producción, el empleo y la inflación y asegurar la estabilidad financiera en Estados Unidos, sino también de administrar la economía global en su totalidad. (...)

 Un motivo de preocupación es la fortaleza y la estabilidad del crecimiento en los mercados emergentes (...)

Luego está el principal problema al que se enfrenta la economía global hoy: la crisis de Europa y la eurozona. (...)

Aquí es cuando entra la Fed en escena. Si modificara su régimen de política monetaria para apuntar a una inflación del 4% al año —o un crecimiento del PIB nominal del 6% anual—, Estados Unidos pondría en marcha un rápido reequilibrio en la eurozona. 

En lugar de ver la apreciación del euro del 30% como consecuencia de la política monetaria actual del BCE, los exportadores alemanes reclamarían medidas para impedir la “devaluación competitiva” de Estados Unidos, generando finalmente una inflación moderada en el norte y no la costosa depresión actual en el sur.

Un mundo en el cual Estados Unidos sea demostradamente digno de la confianza exigida para desempeñar el papel de líder económico global es un mundo mucho mejor para EE UU que un mundo en el que no sea de fiar. 

 Simple y llanamente, Estados Unidos debe gestionar la economía global para el bien común colectivo. De lo contrario se enfrentará con un mundo en el que la gestión macroeconómica global sea el resultado de una carrera hacia el abismo de distintas políticas nacionales.  (...)"          ( , El País, 13 JUL 2014)

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