"La Reserva Federal de Estados Unidos en estos días está abiertamente
satisfecha con su política monetaria. Pero, desde mediados de 2007, su
política ha sido insuficientemente expansionista.
A día de hoy, las
políticas con más posibilidades de éxito serían las análogas a la
implementada por la Fed en 1979 y 1933, por Gran Bretaña en 1931 y, más
recientemente, por el primer ministro japonés, Shinzo Abe.
Quienes tememos que la estrategia de la Fed haya agravado
profundamente el malestar general de la economía estadounidense y esté
transformando el paro cíclico de Estados Unidos en un desempleo
estructural, permanente a largo plazo, hemos perdido la batalla de la
política monetaria nacional.
Pero existe otro debate sobre las políticas
que hay que tener en cuenta. La Fed no es solo el banco central de
Estados Unidos; es el banco central del mundo. (...)
Estados Unidos es, más bien, un líder supremo mundial: el banco central
para todo el planeta, con la responsabilidad no solo de estabilizar la
producción, el empleo y la inflación y asegurar la estabilidad
financiera en Estados Unidos, sino también de administrar la economía
global en su totalidad. (...)
Un motivo de preocupación es la fortaleza y la estabilidad del crecimiento en los mercados emergentes (...)
Luego está el principal problema al que se enfrenta la economía global hoy: la crisis de Europa y la eurozona. (...)
Aquí es cuando entra la Fed en escena. Si modificara su régimen de
política monetaria para apuntar a una inflación del 4% al año —o un
crecimiento del PIB nominal del 6% anual—, Estados Unidos pondría en
marcha un rápido reequilibrio en la eurozona.
En lugar de ver la
apreciación del euro del 30% como consecuencia de la política monetaria
actual del BCE, los exportadores alemanes reclamarían medidas para
impedir la “devaluación competitiva” de Estados Unidos, generando
finalmente una inflación moderada en el norte y no la costosa depresión
actual en el sur.
Un mundo en el cual Estados Unidos sea demostradamente digno de la
confianza exigida para desempeñar el papel de líder económico global es
un mundo mucho mejor para EE UU que un mundo en el que no sea de fiar.
Simple y llanamente, Estados Unidos debe gestionar la economía global
para el bien común colectivo. De lo contrario se enfrentará con un mundo
en el que la gestión macroeconómica global sea el resultado de una
carrera hacia el abismo de distintas políticas nacionales. (...)" (
J. Bradford Delong
, El País, 13 JUL 2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario