9.10.14

Un banco de inquilinos para la gente que busca vivienda en Atenas

"El Banco de Inquilinos, una iniciativa de Solidaridad para Todos en conjunción con diversos movimientos sociales griegos, ya ha saltado a los titulares aún antes de estar plenamente operativo. 

En los últimos dos años, los comedores colectivos y las clínicas y farmacias sociales organizados por diversas asambleas de barrio se han multiplicado y han perfeccionado su funcionamiento, hasta el punto de que Solidaridad para Todos, una organización que funciona a modo de coordinadora, cuenta más de 150 de estos proyectos tan sólo en la región del Ática. Sin embargo, es la primera vez que se plantea la aplicación de este mismo modelo solidario al problema de quienes necesitan un techo bajo el que guarecerse.

Según explica Tonia, la responsable de vivienda de la plataforma, existen muchos pisos vacíos, a pesar de que los precios han caído en picado en los últimos años. Por una vivienda de unos 70 metros cuadrados, el impuesto sobre la propiedad supone unos 70 euros cada dos meses, a los que se suman otros 30 o 40 de contribuciones municipales, que van incluidos para evitar el impago en la factura de la luz, junto con la tasa sobre la televisión pública. Y la cuota de la comunidad de vecinos es otro gasto fijo que se debe abonar aunque el inmueble esté vacío.

Estos pisos constituyen una carga para el propietario, en muchos casos en una situación económica precaria. Incluso el importe de alquiler alcanza poco más que para cubrir los gastos.

Por otra parte, un gran número de personas han perdido sus hogares al no poder hacer frente al pago de sus alquileres, aunque los desahucios no constituyan un problema tan acuciante como en España. En el país heleno, la primera vivienda de los ciudadanos endeudados con bancos o administración está protegida frente al embargo a través de la conocida como Ley Katseli.

Durante los últimos años el Gobierno ha anunciado en varias ocasiones su intención de no prorrogarla, debido a las presiones de la Troika, pero no se ha atrevido a dar ese paso y la paralización de los desahucios aún no ha sido levantada.

Ante esta situación, los activistas han comenzado a elaborar una red para alojar a las personas sin hogar en casas vacías. “Hemos recibido llamadas de gente que ofrece sus pisos a quienes puedan hacerse cargo de los costes, sin pagar alquiler. Pero aún no hemos encontrado un modelo más sistemático”, explica Tonia. Muchas personas que querrían sumarse temen que un desempleado no pueda hacer frente a los gastos de electricidad e impuestos, y desaparezca dejándoles más endeudados.

Solidaridad para Todos, explica la activista, se financia con donaciones y no puede hacerse cargo de estos gastos salvo en casos extremos, como el de Katerina. Con una discapacidad severa y un hijo desempleado, esta mujer había sido desahuciada en Níkea, uno de los suburbios atenienses más azotados por la crisis, al retrasarse en el pago del alquiler. Un movimiento ciudadano del barrio le encontró un hogar y de momento se hace cargo de los gastos de mantenimiento del piso, que ascienden a unos 200 euros mensuales. Pero este modelo no es viable.

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