"El Banco de Inquilinos, una iniciativa de Solidaridad
para Todos en conjunción con diversos movimientos sociales griegos, ya
ha saltado a los titulares aún antes de estar plenamente operativo.
En
los últimos dos años, los comedores colectivos y las clínicas y
farmacias sociales organizados por diversas asambleas de barrio se han
multiplicado y han perfeccionado su funcionamiento, hasta el punto de
que Solidaridad para Todos, una organización que funciona a modo de
coordinadora, cuenta más de 150 de estos proyectos tan sólo en la región
del Ática. Sin embargo, es la primera vez que se plantea la aplicación
de este mismo modelo solidario al problema de quienes necesitan un techo
bajo el que guarecerse.
Según explica Tonia, la
responsable de vivienda de la plataforma, existen muchos pisos vacíos, a
pesar de que los precios han caído en picado en los últimos años. Por
una vivienda de unos 70 metros cuadrados, el impuesto sobre la propiedad
supone unos 70 euros cada dos meses, a los que se suman otros 30 o 40
de contribuciones municipales, que van incluidos para evitar el impago
en la factura de la luz, junto con la tasa sobre la televisión pública. Y
la cuota de la comunidad de vecinos es otro gasto fijo que se debe
abonar aunque el inmueble esté vacío.
Estos pisos
constituyen una carga para el propietario, en muchos casos en una
situación económica precaria. Incluso el importe de alquiler alcanza
poco más que para cubrir los gastos.
Por otra parte,
un gran número de personas han perdido sus hogares al no poder hacer
frente al pago de sus alquileres, aunque los desahucios no constituyan
un problema tan acuciante como en España. En el país heleno, la primera
vivienda de los ciudadanos endeudados con bancos o administración está
protegida frente al embargo a través de la conocida como Ley Katseli.
Durante los últimos años el Gobierno ha anunciado en varias ocasiones
su intención de no prorrogarla, debido a las presiones de la Troika,
pero no se ha atrevido a dar ese paso y la paralización de los
desahucios aún no ha sido levantada.
Ante esta
situación, los activistas han comenzado a elaborar una red para alojar a
las personas sin hogar en casas vacías. “Hemos recibido llamadas de
gente que ofrece sus pisos a quienes puedan hacerse cargo de los costes,
sin pagar alquiler. Pero aún no hemos encontrado un modelo más
sistemático”, explica Tonia. Muchas personas que querrían sumarse temen
que un desempleado no pueda hacer frente a los gastos de electricidad e
impuestos, y desaparezca dejándoles más endeudados.
Solidaridad para Todos, explica la activista, se financia con donaciones
y no puede hacerse cargo de estos gastos salvo en casos extremos, como
el de Katerina. Con una discapacidad severa y un hijo desempleado, esta
mujer había sido desahuciada en Níkea, uno de los suburbios atenienses
más azotados por la crisis, al retrasarse en el pago del alquiler. Un
movimiento ciudadano del barrio le encontró un hogar y de momento se
hace cargo de los gastos de mantenimiento del piso, que ascienden a unos
200 euros mensuales. Pero este modelo no es viable.
“Una vez resueltos los problemas, cuando comencemos a hacer campaña en
serio, recibiremos muchísimos ofrecimientos”, señala Tonia. “La solución
ideal sería contar con la colaboración de los municipios, que podrían
actuar como avalistas o eximir estos pisos de ciertos impuestos. En
algunos ayuntamientos gobernados por la izquierda se están estudiando
iniciativas de este tipo”.
La más adelantada es la del suburbio de Nea
Ionía, donde el Ayuntamiento ha creado una red de intercambio de pisos,
avalando a los inquilinos en caso de que en un momento dado no puedan
hacer frente a los gastos de mantenimiento. (...)" (Clara Palma Hermann
- Vox Populi, Atenas, 05/10/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario