"(...) Si continúa la actual dinámica, vamos abocados a un desastre todavía mayor que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
Digámoslo claramente, los mismos embaucadores que sentaron las bases de
la mayor burbuja inmobiliaria de la historia moderna, han iniciado una
huida hacia adelante tremendamente peligrosa.
La nueva fuerza política
emergente debería tener muy presente en su análisis este desarrollo y
desenvolvimiento de la economía patria. Eso le permitiría hacer un
análisis de escenarios extremos y tener preparadas de antemano una serie
de medidas de choque razonables, por si vienen mal dadas. La sociedad
española ya no admite más miseria. (...)
si tomamos los datos de Contabilidad Nacional –PIB y rentas-, los de las Cuentas Financieras –evolución de la deuda de los sectores económicos-, y la Balanza de Pagos
-sobretodo cómo se financia nuestra deuda externa-, sí que se obtiene
una fotografía de conjunto tremendamente preocupante.
En vez de iniciar una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo,
que debería haber sido paralela a un proceso de reestructuración de
nuestro sector bancario y de nuestra deuda privada, se optó por
empobrecer masivamente a las rentas del trabajo en aras de una falsa
competitividad, e incrementar la deuda pública financiando a terceros
insolventes.
En vez de iniciar una vigorosa discusión con los agentes
económicos y sociales, tendente a promover una profunda reforma fiscal, una lucha sin cuartel contra los oligopolios patrios, y, muy especialmente, un cambio radical del actual marco energético, se optó por una nueva huida hacia adelante. (...)
La realidad es muy dura, estamos pidiendo prestado al exterior para incrementar la demanda interna. Si nadie lo remedia desde la burbuja inmobiliaria nos encaminamos a una crisis a la griega. (...)
El diagnóstico es tremendamente preocupante. El motor del crecimiento está siendo el consumo privado y el sector servicios, en un contexto de deflación y caídas de rentas salariales. Por el contrario, las disponibilidades de bienes de equipo, tras hundirse un 17% acumulado en 2012-2013, vuelven a entrar en tasas de crecimiento negativas en el tercer trimestre de este año (-0,4% intertrimestral).
Según estos datos, en definitiva, la demanda interna crece mientras que no se moderniza nuestro aparato productivo, empeorando, por lo tanto, nuestra competitividad. (...)
Por un lado, alcanzamos niveles récord de deuda pública y deuda externa neta.
El montante de deuda de las administraciones públicas supera en
realidad los 1,3 billones de euros, lo que supone un incremento bajo Rajoy “el austero”
de más de 577.000 millones de euros, en solo dos años y seis meses.
Por
otro lado, la deuda externa neta, se ha incrementado hasta alcanzar un
nuevo récord histórico, aproximadamente 1 billón de euros con el nuevo
cambio metodológico.
La situación se agrava si analizamos la composición de la posición de inversión internacional neta de España. Mientras en el último año apenas de ha incrementado la inversión directa extranjera en 30.000 millones de euros, la inversión foránea especulativa ha aumentado en casi 150.000 millones de euros.
Lo único que ha mantenido a flote nuestra economía es la llegada de
flujos de inversión extranjeros concentrados en operaciones
especulativas debido al bajo precio del activo correspondiente, bajo el
paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales. La
tremenda propensión al riesgo de los mercados financieros, variable no
controlada por los Gobiernos, es lo que ha evitado hasta ahora el
derrumbe.
Sin embargo, cuando aumente la aversión al riesgo en los mercados financieros -nos aproximamos a un ciclo de aversión al riesgo global-, entraremos en un círculo vicioso: crisis de deuda soberana, crisis de balanza de pagos, crisis bancaria, y crisis de la Seguridad Social.
Solo espero que las nuevas fuerzas políticas emergentes tengan en
cuenta este escenario, y que aquellos que nos han llevado hasta aquí,
simplemente se callen." (Juan Laborda, Vox Populi, 29/11/2014)
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