1.12.14

Estimado Mario Draghi... cada burbuja que generan acaba estallando, provocando finalmente una recesión peor que la que pretenden combatir. Y de paso arruinan la vida de millones de ciudadanos

"En primer lugar, discúlpeme por no tutearle. (...) 

Cada vez que leo alguna de sus declaraciones, no deja de asombrarme. Usted, como buen conocedor de los mercados financieros, los comprende, los entiende, sabe darles lo que realmente quieren. 

En el fondo, ustedes, los banqueros centrales, simplemente los manipulan; y ellos, los mercados, se hacen trampas al solitario. Pero unos y otros solamente retrasan lo inevitable. Cada burbuja que generan acaba estallando, provocando finalmente una recesión peor que la que pretenden combatir. Y de paso arruinan la vida de millones de ciudadanos. 

En realidad, déjeme que se lo exprese sin acritud, y, por favor, no se me enfade, ustedes, los banqueros centrales, llevan tiempo actuando como los “camellos” de los mercados financieros. No dudan en suministrarles nuevas drogas de diseño de consecuencias tremendamente dañinas para el resto de la ciudadanía. 

Pretenden dar una sensación de tranquilidad y protección, cuando en realidad lo único que generan es un estado de nirvana, una mera ilusión óptica, vía inflación de activos, que además sólo beneficia a ese grupo de personas que ostentan el verdadero poder en el mundo, la superclase

 Sin embargo, aquello que ustedes dicen que pretenden conseguir con sus medidas, que si más crédito por aquí, que si más inflación de consumo por allá, acaba todo en agua de borrajas.

Parece que en el fondo todos ustedes han tirado la toalla y que realmente dan crédito a la teoría de Lawrence Summers de que la única manera que tiene Occidente de evitar el colapso y crecer algo es generando burbujas. Pero me gustaría hacerle comprender y trasladarle el tremendo daño que desde mi modesta opinión están provocando a gran parte de la ciudadanía europea, y del sufrimiento adicional que le pueden infligir.

¡Qué tiempos aquellos donde el maestro de todos ustedes, el inefable Allan Greenspan, hacía de las suyas, eh! No se desanime señor Draghi, todos ustedes en realidad no le van a la zaga. Aún me acuerdo como su antecesor en el cargo y sus colegas trataron de inmunizar a Alemania de las consecuencias del estallido de la burbuja de las puntocom. 

¡Glorioso! Como eso de forzar al país teutón a asumir una expansión fiscal para reactivar la demanda interna estaba mal visto, bajaron los tipos de interés para reactivar su economía. ¡Qué inconscientes fueron, eh! Ustedes solitos se las valieron para montar la mayor burbuja inmobiliaria en la historia de mi país. Como además, aquí, en mi país, los gobiernos de turno y las élites bancarias e inmobiliarias vivían muy bien con la burbuja, la que ustedes activaron, la fiesta llegó a ser apoteósica. 

Lo malo, estimado Draghi, es que una vez estalló la burbuja, y no olvide que todas acaban estallando, la resaca la acabaron pagando mis conciudadanos, vía paro, rebajas salariales, pérdida de derechos laborales, pobreza, y miseria. Sí, hombre, aplicando eso que ustedes llaman reformas estructurales y austeridad fiscal. Por el contrario, aquellos que crearon la burbuja, la promovieron, la inflaron, y luego no la frenaron, se fueron de rositas.

No solo no la asumieron, sino que desde el organismo que usted preside se hizo todo lo posible para que los acreedores bancarios no sufrieran quita alguna. Ustedes, a través de sus funcionarios, llegaron a amenazar a todo un gobierno elegido democráticamente, como el de Irlanda, con dejarles caer en la quiebra si trataban de hacer una quita a los bonistas de los bancos irlandeses quebrados. 

¡Y luego hablan de la mafia, eh! Por eso se tuvo que rescatar con dinero de los contribuyentes irlandeses. En el fondo, como nos recordó en su momento Morgan Kelly, académico irlandés que participó en los prolegómenos del rescate a Irlanda, se trataba de esta manera de evitar que España hiciera lo mismo.

Sabe, si ustedes hubiesen hecho caso al FMI de Strauss Kahn en aquel momento, en vez de actuar bajo el dictado de banqueros estadounidenses, británicos, alemanes, y franceses, ahora estaríamos creciendo, no tendríamos el actual volumen descontrolado de deuda pública, y, sobretodo, hubiesen evitado gran parte del dolor y miseria infligida a mis paisanos. La situación tiene aún más inri después de observar la inoperancia de los distintos bancos centrales en uno de sus tareas, la supervisión bancaria. (...)

Reciba un cordial y afectuoso saludo. Simplemente le deseo lo mejor.."        (Juan Laborda, Vox Populi, 22/11/2014)

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