"(...) “¡Acabemos con el relato del terror!”, dijo Tsipras muy consciente de
que en 2012 ya perdió unos cinco puntos de apoyo por la campaña que
miedo que instigaron los partidos tradicionales. Y a continuación añadió
que garantizaría los depósitos de los bancos en cooperación con sus
socios europeos y el BCE (sic).
Sin embargo, las presiones del FMI, la Comisión y el propio ministro
de Finanzas alemán no se hicieron esperar. El Fondo suspendió las
negociaciones del rescate. La Comisión recordó a los helenos que su
compromiso con Europa y las reformas sería esencial para prosperar en la
zona euro. Y Schäuble exigió que Grecia cumpliese con sus compromisos.
La quita de la deuda griega puede ser manejable. Pero si se hace, ¿qué
pasará con la de los demás? ¿Empezaremos uno tras otro a aplicar quitas
en los distintos países de la periferia? ¿Pueden imaginarse una gota
fría cayendo por la frente de Merkel ante el panorama de que el
siguiente después de Syriza sea Podemos y su deuda ilegítima?
Por no
hablar de que los germanos ya se resienten por estar soportando tipos de
interés cero para sus ahorros. ¿Y no es eso acaso una quita encubierta?
En su momento, Berlín ya se mostró dispuesto a echar a Grecia de la
moneda única. Y al parecer sólo se detuvo por la intervención de China y
Estados Unidos argumentando que quién iba a comprar euros y por lo
tanto deuda pública europea si la voluta no era estable.
En definitiva,
como ya demostró en pleno fragor de la crisis del euro, Berlín lo pondrá
francamente difícil a Syriza, máxime cuando Grecia después de tan
brutal ajuste aún ha de restablecer su competitividad con el exterior,
tal y como se infiere de su déficit comercial y por cuenta corriente.
Por dar una idea, la balanza comercial griega llegó a sufrir un déficit
de casi el 15 por ciento del PIB y ahora todavía se sitúa en torno al 10
por ciento. (...)
Por el momento, aunque las bolsas llevan un mal diciembre, el pánico no
ha cundido, en buena medida porque se espera la intervención del BCE.
Bajo el principio del cuanto peor mejor, si empeora la situación en
Grecia será más probable una compra masiva de activos por parte del BCE
que intente atajar el serio problema de los bajos crecimientos de la
eurozona. (...)
Siete años de crisis han pasado factura y se sigue aparcando la
mutualización de la deuda y la integración que permitirían atenuar
muchos de los problemas de la periferia. En general, se llevan varias
décadas respondiendo a las crisis y a la falta de competitividad con más
impresiones de billetes que suben el precio de los activos, fomentan la
toma de deuda y favorecen sobre todo a los más ricos.
Hasta el punto
que durante esta crisis las desigualdades se han ido ensanchando, ya sea
entre norte y sur, entre clases sociales, entre el capital y el trabajo
o entre sectores. En Suecia, un partido busca acabar con la
inmigración. En Reino Unido, Ukip amenaza con desestabilizar la
pertenencia a la UE. En Francia, Le Pen pretende acabar con Unión
Soviética Europea…
A este ritmo, Merkel puede acabar teniendo como
interlocutores unos gobiernos demasiado fragmentados y Europa puede
terminar deshaciéndose como un azucarillo a la intemperie. El largo
invierno ha acampado. Y no sólo en Grecia." (Antonio Maqueda, Vox Populi, 29/12/2014)
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