12.1.15

El largo invierno europeo... que nos espera

"(...) “¡Acabemos con el relato del terror!”, dijo Tsipras muy consciente de que en 2012 ya perdió unos cinco puntos de apoyo por la campaña que miedo que instigaron los partidos tradicionales. Y a continuación añadió que garantizaría los depósitos de los bancos en cooperación con sus socios europeos y el BCE (sic).

Sin embargo, las presiones del FMI, la Comisión y el propio ministro de Finanzas alemán no se hicieron esperar. El Fondo suspendió las negociaciones del rescate. La Comisión recordó a los helenos que su compromiso con Europa y las reformas sería esencial para prosperar en la zona euro. Y Schäuble exigió que Grecia cumpliese con sus compromisos.

 La quita de la deuda griega puede ser manejable. Pero si se hace, ¿qué pasará con la de los demás? ¿Empezaremos uno tras otro a aplicar quitas en los distintos países de la periferia? ¿Pueden imaginarse una gota fría cayendo por la frente de Merkel ante el panorama de que el siguiente después de Syriza sea Podemos y su deuda ilegítima? 

Por no hablar de que los germanos ya se resienten por estar soportando tipos de interés cero para sus ahorros. ¿Y no es eso acaso una quita encubierta?  

En su momento, Berlín ya se mostró dispuesto a echar a Grecia de la moneda única. Y al parecer sólo se detuvo por la intervención de China y Estados Unidos argumentando que quién iba a comprar euros y por lo tanto deuda pública europea si la voluta no era estable. 

En definitiva, como ya demostró en pleno fragor de la crisis del euro, Berlín lo pondrá francamente difícil a Syriza, máxime cuando Grecia después de tan brutal ajuste aún ha de restablecer su competitividad con el exterior, tal y como se infiere de su déficit comercial y por cuenta corriente. Por dar una idea, la balanza comercial griega llegó a sufrir un déficit de casi el 15 por ciento del PIB y ahora todavía se sitúa en torno al 10 por ciento. (...)

Por el momento, aunque las bolsas llevan un mal diciembre, el pánico no ha cundido, en buena medida porque se espera la intervención del BCE. Bajo el principio del cuanto peor mejor, si empeora la situación en Grecia será más probable una compra masiva de activos por parte del BCE que intente atajar el serio problema de los bajos crecimientos de la eurozona. (...)

Siete años de crisis han pasado factura y se sigue aparcando la mutualización de la deuda y la integración que permitirían atenuar muchos de los problemas de la periferia. En general, se llevan varias décadas respondiendo a las crisis y a la falta de competitividad con más impresiones de billetes que suben el precio de los activos, fomentan la toma de deuda y favorecen sobre todo a los más ricos.

 Hasta el punto que durante esta crisis las desigualdades se han ido ensanchando, ya sea entre norte y sur, entre clases sociales, entre el capital y el trabajo o entre sectores. En Suecia, un partido busca acabar con la inmigración. En Reino Unido, Ukip amenaza con desestabilizar la pertenencia a la UE. En Francia, Le Pen pretende acabar con Unión Soviética Europea… 

A este ritmo, Merkel puede acabar teniendo como interlocutores unos gobiernos demasiado fragmentados y Europa puede terminar deshaciéndose como un azucarillo a la intemperie. El largo invierno ha acampado. Y no sólo en Grecia."         (Antonio Maqueda, Vox Populi, 29/12/2014)

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