"Para una economía inmersa en una crisis de deuda externa, la estadística
más determinante es la balanza de pagos. Entre enero y octubre de 2014
hemos vuelto a incurrir en déficit exterior por 5.400 millones frente al
superávit de 11.200 millones del mismo periodo de 2013.
Ha bastado una
pequeña recuperación del consumo privado para volver al déficit y
aumentar la deuda externa. Y lejos de cambiar el modelo de crecimiento
lo estamos reforzando, concentrando capital y empleo en turismo de todo
incluido, compitiendo con México, Turquía y Egipto. El resultado será
empleos y salarios precarios similares a los de esos países. (...)
Pero lo más preocupante es lo que está pasando en la balanza financiera.
Desde las elecciones europeas en mayo, los inversores internacionales
han reducido su posición en bonos y acciones españolas por valor de
23.000 millones, el 2% del PIB.
Para no perder el sentido de la magnitud
en el verano de 1992 la fuga de capitales fue del 1% del PIB y el
Gobierno tuvo que devaluar tres veces la peseta. La deuda pública vuelve
a ser comprada por bancos españoles, como sucedió en los primeros meses
de 2012. Recordemos que después de aquella euforia llegó el rescate. (...)
Pero la visita del presidente del Gobierno en Atenas ha puesto todos los
focos de nuevo en España y todo apunta a que la fuga de capitales lejos
de resolverse irá a más." (José Carlos Díez , El País,
15 ENE 2015)
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