16.2.15

La carga financiera real de nuestra deuda supera al crecimiento económico real. ¿Quién dijo que no se puede reestructurar? No hay otra

"(...) La victoria de Syriza ha producido un frente común por parte de aquellos -PP y PSOE- que en su momento se plegaron y lloraron ante unos acreedores privados que asumieron riesgos excesivos

Como resultado nos acabaron imponiendo una austeridad y devaluación salarial insoportable, generadora de la actual miseria social. Ambos coinciden en que la deuda hay que pagarla, y algunas de las afirmaciones resultan grotescas.

Uno de esos nuevos “frikis” llegó a afirmar sin ningún tipo de rubor que "Solo a Forrest Gump se le ocurre impagar la deuda con los tipos de interés tan bajos". No entienden nada. La deuda de las Administraciones Públicas se ha casi triplicado desde 2008, pasando de 513.522 millones de euros a los actuales 1,4 billones. 

La carga financiera real supera al crecimiento económico real. La deflación además desborda el tamaño de la misma. De esa deuda y la presión de los acreedores por cobrarla, la actual miseria.

La actual crisis sistémica de la economía española se encuadra dentro de lo que técnicamente se denomina una recesión de balances. Bajo este análisis la dinámica actual de nuestra deuda es, repito por enésima vez, insostenible.

 Tenemos un volumen de deuda -privada, pública y externa- que no se va a poder pagar, salvo que se pretenda un estancamiento prolongado en el tiempo de nuestra economía, más allá de dos décadas. 

Obviamente quien concedió la mayor parte de esa deuda, nuestro sistema financiero, presentaba claros problemas de solvencia, y la manera en que se ha tratado de restablecer la misma ha afectado ya no solo a la situación real de nuestro sector bancario, sino también a la economía y ciudadanía en su conjunto.

Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. Detrás de la brutal expansión de nuestra deuda soberana no se encuentra en absoluto el interés de quienes nos desgobiernan de mejorar nuestras condiciones de vida –educación, empleo, pensiones, sanidad, dependencia, vivienda,…-. 

La mitad del incremento de la deuda pública se ha destinado a financiar a terceros, concretamente al sector bancario. Ello ha ido acompañado por un proceso de deflación salarial que ha acabado disminuyendo la renta disponible de las familias. A pesar de ello el crédito sigue sin fluir.  (...)

Pero en vez de ponerse manos a la obra, empezar a promover un nuevo marco donde se desincentiven comportamientos especulativos rentistas, muy arraigados entre las élites patrias, erre que erre, a lo suyo. 

Señores del PP y PSOE hay que decirlo claramente, nuestra deuda se debe reestructurar, y además se debe desincentivar para siempre endeudamientos especulativos, eliminando incentivos fiscales a la deuda. Pero para ustedes ya es tarde. Su tiempo ya se ha agotado."        (Juan Laborda, Vox Populi, 11/02/2015)

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