"(...) una cosa está clara: a Tsipras lo van a hundir porque si el populismo electoral resulta beneficioso para los votantes, mañana van detrás España, Portugal e Italia, y eso se cargaría el sueño comunitario.
En mi opinión, no existe solución para el problema de la economía griega.
Este país nunca podrá pagar su deuda, y por más "reformas" que les
obliguen a aplicar, lo único que van a conseguir es asfixiar cada vez
más a su población. Ni los recortes en gasto público ni las bajadas de
salarios para aumentar la productividad (qué bello concepto este) van a
sacar a la economía griega del pozo en el que se encuentra inmersa.
Repito: no hay solución. Grecia no puede seguir pidiendo un dinero que no puede devolver. Grecia debe ir al impago, y si esto supone su salida del euro, que digan adiós a la moneda única. El siguiente paso lógico sería el corralito. Eso sí, si esto pasa se hará con nocturnidad y alevosía, y a ser posible en sábado.
Muchos pensaréis que esta situación acarrearía consecuencias nefastas
a países como España, y estáis en lo cierto. Quizás las piezas de
dominó comiencen a caer una tras otra y tal vez ello signifique el final de la Eurozona y de la Unión Europea. O tal vez yo estoy hoy demasiado pesimista, no lo tengo claro." (Aurelio Jiménez , El blog salmón, 19/02/2015)
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