3.2.15

Para entrar en el euro, Aznar y Rato vendieron las grandes empresas públicas a precio de saldo... En Grecia, mucho más listos, contrataron a Goldman Sachs, que envió a Draghi, y no vendieron nada

"(...) Grecia siempre ha estado al borde de la bancarrota, pero las élites política y económica siempre se las han arreglado para salir a flote. Para entrar en el euro, Aznar y Rato vendieron las grandes empresas públicas a precio de saldo a la oligarquía nacionalista. 

En Grecia, mucho más listos, contrataron a Goldman Sachs, que envió a su mejor hombre (Mario Draghi) con su equipo de virtuosos en contabilidad creativa para engañar a Bruselas, que deseaba ser engañada, y no tuvieron que vender nada. El sector público empresarial, electricidad, refinerías, astilleros, puertos, con un valor de unos 300.000 millones de euros (más que su deuda), permanece intacto. (...) 

Las opciones de Grecia según Wolf son tres: la correcta, la conveniente y la desastrosa

 La correcta sería que Europa ofreciera una quita “sustancial” de deuda a cambio de reformas, empezando por un recorte drástico del gasto público de forma que el país no solo no gastase (excepto intereses de deuda) más de lo que ingresaba, sino que tuviera un superávit primario, una iniciativa que podría ser válida para España. 

Y es que el problema no es la deuda, sino las causas que la generan, y como Rajoy desconoce la ética y la responsabilidad y lo único que le importa es el poder, ha abierto las compuertas del despilfarro, de la compra de votos y voluntades a sus redes clientelares para no quedar barrido. Le importa un pimiento fundirse el dinero del QE, como se fundió el de la barra libre, e hipotecar a las generaciones que sea menester.

La conveniente sería extender los plazos de vencimiento de al menos parte de los 240.000 millones recibidos desde 2010 o reducir los intereses de esa deuda. Otra forma sería ligar las amortizaciones de la deuda al crecimiento del PIB. 

Todo del máximo interés para España, porque antes o después seguiremos ese mismo camino. Justo lo contrario de lo que hace Rajoy, que trata de hundir a Tsipras y así frenar a Podemos. 

Algo de un cortoplacismo y una estupidez suicidas, porque cuando la deflación alcanza nada menos que el -1,7%, Rajoy, que ya no sabe qué inventarse, dice que España ¡va a crecer al 3%!, cuando para crecer un supuesto 1,4% a precios constantes en 2014 ha tenido que incrementar la deuda externa neta en más del 12% del PIB, el mayor aumento de nuestra historia, y la inversión exterior directa ha caído a la mitad de la de 2013. Rajoy lleva a España al abismo.

Y finalmente, la desastrosa: empujar a Grecia a la suspensión de pagos, o más en concreto, que el BCE dejara de operar con el Banco Central de Grecia, lo que obligaría al país a salir del euro. 

Eso sería catastrófico, pero no sería Grecia la única perjudicada, porque para empezar la deuda no se devolvería, y como decimos en Salamanca, más vale el 50% de algo que el 100% de nada, y para seguir demostraría que la “unión monetaria de la Eurozona no es algo irreversible”, y el fracaso del euro sería algo que, como afirma la propia Sra. Merkel, pondría en cuestión todo el orden europeo de la posguerra. España, Portugal y tal vez Italia serían los siguientes. (...)

Que Rajoy mienta como un bellaco anunciando a bombo y platillo falsas bajadas de impuestos cuando acaba de informar oficialmente a Bruselas que los impuestos subirán en 2015, 2016 y 2017 (porque está bajando el IRPF y subiendo todo lo demás) o que afirme que “no acepto la España negra que pintan” son de un cinismo y una miseria moral inauditas. 

¿Cómo llama Rajoy a tener más paro que cuando llegó, a tener la mayor deuda de nuestra historia, a dejar sin esperanza al 50% de la juventud, a crear casi exclusivamente empleo tercermundista de 600-800 euros, a ocultar la quiebra de las pensiones, a haber llevado la corrupción institucional y personal al mayor nivel de Europa, a ser el país con mayor desigualdad social de la OCDE, a tener a un 27% de españoles al borde de la pobreza, a reducir la cobertura de paro y dejar a cientos de miles tirados en la cuneta? No le servirá para engañar de nuevo a una mayoría de españoles. Solo un desastre en Grecia podría ayudarle."            

(La deuda que no se puede pagar no se paga, de Roberto Centeno, El Confidencial, en Caffe Reggio, 02/02/2015)

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