"Hace 54 años, en su discurso inaugural como presidente, el presidente
John F. Kennedy declaró: "No negociemos nunca partiendo del miedo. Pero
no tengamos nunca miedo de negociar". (...)
Hoy se enfrenta Europa a negociaciones sobre la deuda y la
depresión. Por un lado estará el joven gobierno de Grecia. Del otro, los
poderes financieros de Europa y del mundo. Hoy, como entonces, no puede
esquivarse la cuestión del miedo.
Los poderes europeos se
guardan tres bazas para cuando empiecen las negociaciones.
En primer
lugar, Grecia tiene deudas que vencen este año y que no puede pagar.
En
segundo lugar, los bancos griegos dependen de la provisión urgente de
liquidez del Banco Central Europeo, que se les podría retirar.
En tercer
lugar, la flexibilización cuantitativa le otorga al BCE una manera
nueva de aislar al resto de Europa de las agonías de Grecia.
Si Europa
quisiera, estas bazas pueden utilizarse para aplicar una política de
amenazas, con el fin de mantener la austeridad, los desahucios y la
penuria de Grecia.
Se huelen las amenazas. (...)
El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, declaró ante los
oligarcas de Davos que Grecia debe "tomar medidas para que continúe la
recuperación económica". Y eso significa "respetar sus compromisos
anteriores y que el nuevo gobierno quede vinculado por los logros de la
reforma".
O, como dijo el ministro alemán de Finanzas en diciembre
pasado: "Unas nuevas elecciones no cambian nada". Para los griegos, estos comentarios deben de ser una broma cruel: ¿Qué recuperación económica? ¿Qué logros? Si las elecciones no cambian nada, ¿para qué molestarse en celebrarlas? (...)
Tal como informaba el Telegraph, hay dos cuestiones: los
acuerdos y la deuda. Respecto a la primera, Grecia propone hoy recuperar
el rumbo de su destino. Se ha probado el experimento de control de la
Troika. Y conocemos los resultados.
Se promulgarán nuevas medidas
políticas destinadas a ayudar a los indigentes y a los más vulnerables, a
estabilizar la economía y a fomentar la recuperación. El pasado
historial de Grecia no es bueno, eso no lo discute nadie. Pero el severo
diktat que vino a continuación ha sido un desastre.
La
cuestión detrás de la quita es solo parcialmente una cuestión de
recursos. La alternativa de "prolongar y fingir" resulta, al fin y al
cabo, una forma de transferencia fiscal.
El problema estriba en que la
práctica amontona deuda sobre deuda, y esta es la palanca que mantiene
al país tutelado, siempre en situación de mendigar. Una quita es el
medio de volver a la autonomía de la política. La forma y las
condiciones precisas son, en parte, aquello de lo que trata la
negociación.
Unas conversaciones con pronta fecha límite,
coacción y ultimatums probablemente significaría que Europa ha tomado la
decisión de impedir un debate real y dinamitar las conversaciones desde
un principio. Si la decisión es ésa, entonces el peso de la Historia
caerá sobre quienes la tomaron, incluyendo el caos que pueda derivarse
de ello.
¿Qué capacidad de maniobra tiene Grecia?
Evidentemente, no mucha; las armas pesadas están del otro lado. Pero hay
algo. El primer ministro Tsipras y su equipo pueden presentar su
defensa de la razón sin amenazas de ninguna clase. (...)" (James K. Galbraith , Social Europe Journal, Sin Permiso, en Rebelión, 07/02/2015)
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