"(...) Quien trabaje a tiempo completo cobrando 8,5 €/hora, al final del mes
llegará a cobrar 1.500 € brutos (es decir, antes de que se le deduzcan
los impuestos)… lo que es mucho para morir pero muy poco para vivir.
El
salario neto se queda justo por encima de las prestaciones sociales
mínimas (reforma Hartz IV). Pero, sobre todo, este salario mínimo es
insuficiente para poder generar una pensión digna que permita proteger
de la pobreza a la gente cuando se jubila.
La reivindicación del
presidente del sindicato de servicios Ver.di, Frank Bsirske, que
reclamaba un salario mínimo de 10 €, exigiría disponer de un trabajo a
tiempo completo durante 45 años (!) para alcanzar una pensión
ligeramente superior a las prestaciones sociales mínimas.
Ahora bien,
cada vez hay menos gente que pueda completar una vida laboral de 45
años. Ulrich Schneider, director general del Paritätischer
Wohlfahrtsverband (asociación mixta para el bienestar social), declaró
que haría falta un salario superior a 13 € para no caer en la pobreza
cuando la gente se jubila.
Y que, incluso en ese caso, 13 € serían
insuficiente si la gente no logra disponer de un empleo a tiempo
completo durante décadas. Cada vez hay menos asalariados, y sobre todo
asalariadas, que puedan llegar a eso/1.
El 25 % de la gente asalariada es "pobre"
Según
las estadísticas oficiales, en Alemania, incluso tras la introducción
del salario mínimo de 8,50 €/hora, el 25º% de la gente asalariada vive
por debajo del umbral de pobreza. La explicación de este dato se
encuentra en que ese porcentaje de gente gana dos tercios del salario
medio.
En lo que respecta al porcentaje del sector con salarios más
bajos entre el conjunto de la gente asalariada, Alemania, país rico
considerado a menudo como modelo por sus logros económicos, se sitúa en
segundo lugar (tras Lituania) en el seno de la UE. El porcentaje de este
sector salarial respecto al conjunto de la gente asalariada es menor en
Bélgica, Francia, Italia y en los países escandinavos). (...)
El sindicato DGB, ha puesto en marcha hasta finales de marzo de 2015 una línea telefónica especial (hotline salario mínimo)
y cada día hay cientos de llamadas de gente que se queja del hecho de
que se les paga por debajo del salario mínimo. Muchos patronos
pretenden, por ejemplo, que el salario mínimo de 8,50 € no es aplicable a
los "mini-empleos" inferiores a 450 euros por mes. Pero no es cierto.
Algunas
empresas han dejado de pagar un salario/hora; pagan por trabajo
realizado (destajo). Sobre todo en el sector hostelero o en el sector de
limpieza en los hoteles, que son pagados a menudo por habitación
limpiada. Esto no puede ser legal más que en el caso de que el salario
que obtengan de esta forma sea igual al salario mínimo/hora.
Pero ¿quién
lo controla? Otros patronos evitan el salario mínimo reduciendo
oficialmente el tiempo de trabajo a 20 ó 30 horas. En Berlín, por
ejemplo, jamás se ha visto tanto obrero de la construcción a tiempo
parcial como ahora. ¿Qué impedirá a la patronal que trabajen 40 ó 40
horas de hecho por semana? (...)
En este libro libro, 14 autores muestran la realidad cotidiana de la
gente de "abajo", de quienes trabajan duramente bajo condiciones
deplorables ganando muy poco dinero. En inglés, se les llama "trabajadores pobres" (working poor):
gente que es pobre a pesar de disponer de un trabajo, incluso a tiempo
completo, y que vive por debajo del umbral de la pobreza.
El título del libro Die Lastenträger, es difícil de traducir, implica un juego de palabras, difícil de reproducir en otras lenguas. Lastenträger es aquella gente que curran duro, transportando cargas pesadas como los Culí
(cargadores) en la antigua China, y ganan muy poco dinero.
La palabra
hace pensar a otro juego de palabras que opera en la ideología
neoliberal para justificar las terribles desigualdades sociales en
Alemania: Leistungsträger. La Leistung es el trabajo realizado, pero también la habilidad profesional.
Los Leistungsträger
(proveedores de servicios), que en la sociedad neoliberal están
considerados como los verdaderos productores de riqueza, son quienes
tienen la responsabilidad, quienes cumplen las funciones de dirección,
especialistas, expertos, independientes muy capaces en las profesiones
liberales, etc., que, para decirlo todo, ganan mucho dinero y disfrutan
de una buena vida.
Los Lastenträger se sitúan frente a los Leistungsträger, los hombres y mujeres que dan pena a los pretendidos hombres capaces, que, en realidad, no son los productores de la riqueza.
Los
reportajes del libro hablan de los trabajadores y trabajadoras en en
los sectores de la limpieza, de la venta por correspondencia (como
Amazon), de la geriatría móvil, de la paquetería, de los mataderos, de
la venta en los supermercados e, incluso, del transporte de dinero.
Se
describen realidades que retrotaen a los orígenes del modo de producción
capitalista -jornada de trabajo de hasta 15 h por no más de 1.000 € al
mes, o 5€ por hora, despidos por haber faltado un día al trabajo por
enfermedad, despidos inmediatos por intentar resistir o protestar, etc.
El libro habla también de los obreros contratados por sub-contratas que
trabajan para Mercedes en Stuttgart ganando la mitad que su colegas con
contrato de trabajo normal, y de representantes sindicales (Betriebsräte)
que se burlan y aceptan siempre nuevas medidas de "externalización" que
generan de condiciones de trabajo y remuneración del trabajo
escandalosas en sus empresas.
En realidad, la nueva ley sobre el
salario mínimo no va a cambiar la situación. En el libro de Wallraff se
describen toda una serie de lagunas que permiten el mantenimiento de un
amplio sector de bajos salarios, incluso bastante más bajo que el
salario mínimo oficial de 8,50 por hora." (Manuel Kellner , Viento Sur, en Rebelión, 17/03/2015)
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