"(...) Para los que no conozcan con detalle las “características” de Barna
Clínic, ahí van algunos datos. (...)
Ese ente fue constituido en el año 2000, aunque en su página web se hace constar que Barna Clínic “pone
a disposición de los pacientes todo su conocimiento, la experiencia
acumulada de sus profesionales, 100 años de investigación básica y
clínica, y las tecnologías más avanzadas”.
A pesar de que en esa
pagina corporativa se anuncian 52 especialidades médico-quirúrgicas y
más de 250 profesionales, en las cuentas de la entidad constan
únicamente 69 trabajadores, la mayoría de ellos personal de enfermería
que es el que atiende la zona de hospitalización situada en la planta
séptima del Hospital Clínico, a la que se accede por una escalera y
ascensor diferenciados.
Eso es en realidad a lo que se limita Barna
Clínic: unas camas de hospitalización ubicadas en habitaciones
individuales, que ocupan una planta del Hospital Clínico de Barcelona.
No tiene ninguna otra instalación, personal, material, instrumento ni
activo con el que pueda desarrollar la tarea asistencial que promete “para garantizar la prevención, predicción, diagnóstico y tratamiento personalizado con los mejores resultados.”
Toda la actividad asistencial que, supuestamente, realiza Barna
Clínic, la efectúan profesionales que prestan servicios, ya retribuidos
con fondos públicos, en el Hospital Clínico de Barcelona y que, a través
de esas actividades privadas que realizan indistintamente fuera o
dentro del horario laboral contratado por el Hospital Clínico, perciben
retribuciones adicionales que, en algunos casos, consiguen maximizar a
través de sociedades previsoramente constituidas a fin de evitar la
carga impositiva de las rentas individuales por el trabajo.
En todos los
casos eluden la cotización obligatoria a la Tesorería General de la
Seguridad Social, puesto que a pesar de que su relación con el Hospital
Clínico es laboral, actúan como si la relación con Barna Clínic no lo
fuera.
Ese ahorro en las cotizaciones al fondo general de la Seguridad
Social supone también un importante beneficio para la entidad Barna
Clínic, puesto que elude las cargas sociales obligatorias para todas las
empresas por la contratación de sus trabajadores; ese ahorro puede
suponer un 25% del total de los honorarios que abona a los
profesionales, lo cual le permite competir ventajosamente en tarifas con
cualquier otra entidad privada que sí asume esas cargas.
Pero si el ahorro en costes laborales y cargas sociales no fuera ya
sustancioso, debe tenerse en cuenta que la entidad, prácticamente
carente de activos, no necesita tampoco realizar inversiones ni costear
amortizaciones puesto que dispone libremente de todas las instalaciones y
recursos materiales del Hospital Clínico para desarrollar, y cobrar, la
actividad privada que realiza.
Ni tan sólo hace frente a los consumos
que ¡cómo no! corren a cargo de fondos públicos. Resulta interesante
señalar que las escasas existencias que se reflejan en las cuentas
anuales se limitan, prácticamente en exclusiva, a “material
odontológico” y ello es así puesto que, como es sabido, esa prestación
asistencial odontológica no se incluye en la cartera pública de
servicios y a la entidad no le queda otro remedio que correr con ese
gasto.
Precisamente ante por la imposibilidad de competir con una entidad
con costes y gastos tan limitados, la Asociación Catalana de Entidades
de Salud (ACES), patronal de centros exclusivamente privados, demandó al
Hospital Clínico y a su empresa supuestamente privada, Barna Clínic,
por “competencia desleal”. (...)
Los responsables de la entidad, y también el Consejero de Salud,
manifiestan reiteradamente que Barna Clínic abona determinados cánones
por todas esas prestaciones personales y materiales al Hospital Clínico,
y que todo ello está regulado en un Convenio de colaboración del que no
se tiene conocimiento público
. A pesar de todas esas manifestaciones,
el informe publicado en el año 2012 por la Sindicatura de Cuentas de
Cataluña respecto el Hospital Clínico y Provincial de Barcelona, afirma
que las contraprestaciones económicas abonadas por Barna Clínic están
muy por debajo de lo establecido en ese Convenio. (...)
Según me han informado, el Dr. Piqué y algunos de los profesionales que
participan y propician tales actividades, acusan pública y directamente a
las personas que no comparten sus “principios éticos”, entre las que
tengo el honor de incluirme, de “querer destruir el sistema sanitario de
Cataluña”, en referencia específica a esa peculiar colaboración público
- privada de la que ellos son los inventores y únicos beneficiarios.
Debo admitir que, en este caso, están en lo cierto." (Carme Pérez, Crónica Global, Martes, 3 de marzo de 2015)
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