"Durante estos años hemos visto el acto
de mayor agresión que haya sufrido un país europeo desde la II Guerra
Mundial. Una guerra ha estado ocurriendo, con miles de muertos, con
muchos daños y sufrimientos y una gran destrucción de propiedad pública y
privada (alcanzando un valor equivalente a un cuarto de su riqueza
total), dejando al país –Grecia- en una enorme ruina y miseria.
Y esta
última semana vimos lo que fue diseñado por los agresores como la semana
final, donde se vería la derrota definitiva de aquellos que se
levantaron para resistir tanta agresión.
Esta hostilidad bélica ha sido
en contra de las clases populares de Grecia, realizada por las clases
pudientes de aquel país y por las élites gobernantes de la Unión Europea
y su mayor instrumento de presión, el Banco Central Europeo (BCE), con
la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), instrumentos tan
destructores de vidas y propiedades como las bombas de destrucción
masiva de carácter militar.
Durante la batalla final, que iba a culminar
con su victoria, el Banco Central Europeo asfixió a tales clases
populares, no permitiéndoles el acceso a su propia propiedad y a fondos
con los que sobrevivir en el periodo clave de la batalla, que tomaba
lugar esa semana.
Nunca antes se había visto una situación
semejante en Europa. El famoso corralito al que el BCE forzó en el
Estado griego y que limitaba el acceso de las clases populares a los
medios elementales de subsistencia, era una medida de enorme presión
para poder derrotar y ganar la guerra en el momento en el que el pueblo
griego tenía que decidir, imponiéndole el voto a favor de los intereses
financieros representados por la Troika (el BCE, el FMI y la Comisión
Europea), por el Eurogrupo y por los gobiernos de la Eurozona, liderados
por el alemán, con la alianza servil de la derecha española
representada por el gobierno del Partido Popular.
La justificación de tal batalla era que
los gobiernos de la Eurozona querían recuperar el dinero que según ellos
prestaron a Grecia, utilizando el argumento de que los pensionistas de
los países europeos habían prestado dinero al gobierno griego para que
pudiera pagar las pensiones (que se presentaban como exuberantes) a las
clases populares griegas.
Dicho argumento era parte de la guerra que ha
estado ocurriendo, intentando movilizar a las clases populares de los
países de la Eurozona a favor de la agresión al pueblo griego. Nunca
antes la manipulación mediática había alcanzado tales niveles.
Esta
movilización tenía como objetivo ocultar la realidad. El dinero, de
hecho, no era para que el Estado griego pagara las pensiones, sino para
que el Estado griego pagara a los bancos privados (alemanes, franceses,
españoles, entre otros) a través de sus Estados.
Eran estos Estados los
que habían salvado a los bancos privados (que habían comprado bonos
públicos del Estado griego, a unos intereses abusivos y exagerados
-consecuencia de que el BCE sea, en realidad, un lobby de aquellos
bancos) comprándoles todos los bonos públicos griegos, pasando a ser
estos Estados los propietarios de tal deuda pública.
Presentar la transferencia de fondos de
la Troika y de los Estados europeos como una ayuda al pueblo griego es
una de las mentiras más demagógicas que han sido proferidas por parte
del establishment financiero europeo, y que se han promovido a través de
los medios de comunicación afines a tales intereses (que son la
mayoría).
Esta supuesta ayuda a Grecia ha ido a parar a los bancos
privados, puesto que si los bancos hubieran tenido que absorber el no
pago de la deuda, el Estado griego no tendría que verse ahora forzado a
pagarles.(...)
Cuando el Presidente del Parlamento
Europeo, el socialista Martin Schulz (en la noche del domingo cuando se
supo del rechazo masivo del pueblo griego a las propuestas hechas por la
Troika y el establishment europeo), respondió a tal rechazo insistiendo
que el pueblo griego tiene que aceptar que detrás de las exigencias de
la Troika está la voluntad expresada por los pueblos europeos a través
de sus gobiernos, estaba faltando a la verdad.
Los pueblos europeos
nunca han votado sobre la necesidad de tales políticas de austeridad, ni
en Grecia ni en sus propios países. En realidad, todas las encuestas
muestran la enorme impopularidad de tales medidas a lo largo del
territorio de la Eurozona, siendo ellas la causa del gran deterioro de
la popularidad del sistema de gobernanza de la Eurozona, hoy una de las
más bajas en su historia.
Las armas de destrucción masiva: el BCE y el FMI
Ha sido el Banco Central Europeo el que
ahora ha puesto una pistola en la sien de cada ciudadano griego, en el
momento de votar, diciéndole que si votaba NO, es decir, a favor de
interrumpir las políticas de austeridad, él o ella no podrían ya
conseguir más dinero y perderían el ya existente.
Y todo ello en un
ambiente que se ha caracterizado por la total ausencia de libertad de
expresión y democracia, en que los mayores medios de información en
Grecia los controlaban aquellos intereses económicos y financieros.(...)
Esta cobertura tan sesgada caracterizó también a los grandes medios
españoles, ya que todos ellos culpabilizaron a Syriza del desastre que
estaba viviendo Grecia. El País publicó dos días antes del referéndum un
artículo de increíble mezquindad, mintiendo a sabiendas sobre Syriza,
escribiendo que este partido se había aliado nada menos que con “el
partido nazi griego”, Amanecer Dorado (?!), para imponer el referéndum
al pueblo griego.
Incluso por los estándares de manipulación que han
venido caracterizando a las noticias y reportajes sobre Grecia en este
rotativo, este escrito alcanzaba un nivel difícil de superar. El autor
de este artículo –Bernard-Henri Levy- es el darling del establishment
francés y español, dócil y servil siempre con las estructuras de poder (...)
Grecia no saldrá del euro, como ya les indiqué en pasados artículos. El
argumento de que las clases populares tienen que hacer grandes
sacrificios para, en teoría, salvar el euro, es el argumento más
utilizado en los mayores medios de información. Y ello a pesar de que,
como he indicado en muchas ocasiones, el euro nunca ha estado en
peligro.
Y la causa de ello es que su existencia beneficia enormemente
al capital financiero hegemonizado por el alemán. El Presidente del
Banco Central Alemán, el Bundesbank, acaba de declarar que la salida de
Grecia del euro dañaría enormemente los intereses de aquel capital. Lo
que tal estructura de poder deseaba, como indiqué ya hace tiempo, no era
echar a Grecia del euro, sino echar a Syriza del gobierno. Y no lo ha
conseguido. (...)
Un dato de enorme importancia que no ha
aparecido en los medios de información es que en ninguno de los países
donde su gobierno quería imponer el SI a Grecia se había consultado a la
población sobre si aceptaba o no los rescates bancarios, origen de que
gran parte de la deuda pública griega la tengan los Estados, en lugar de
la banca privada. Lo que sí sabemos es que en cada uno de estos países,
los rescates a la banca privada han sido sumamente impopulares.
Como
indiqué antes, así lo muestran las encuestas. De ahí que presentar las
presiones impuestas al gobierno griego para continuar las políticas de
austeridad como una respuesta a una petición popular para recuperar los
fondos debidos a los pueblos europeos, fondos que han sido mermados por
la supuesta ayuda a Grecia, carezca de credibilidad. Es un argumento
mezquino para movilizar a la población a que apoye a los gobiernos
liderados por el gobierno alemán en su lucha contra el pueblo griego.
Pero el hecho más importante de lo que
ocurrió el pasado domingo en Grecia es que el voto claramente
mayoritario del pueblo griego muestra que las políticas represivas
encaminadas a atemorizar a la población (con medidas terroristas nunca
utilizadas con tanta intensidad como en Grecia) no han podido doblegar
la existencia de unas clases populares que nos han enseñado a todos los
demás que si la gente se organiza y se moviliza, puede vencer y ganar
batallas en esta guerra sangrienta que está ocurriendo en este
continente."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 7 de julio de 2015, en www.vnavarro.org, 07/07/2015)
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