"(...) Europa salió de su doble recesión de 2012 exportando al exterior. El
consumo estadounidense y británico mantiene su dinamismo y la fortaleza
del dólar y la libra esterlina favorecen las exportaciones europeas.
Pero las exportaciones a emergentes están sufriendo un retroceso que
continuará en 2016. Todas las previsiones para 2016 se basan en una
recuperación del comercio mundial que ni está ni se la espera.
La producción industrial alemana de septiembre ya ha dado la señal de
alarma con un fuerte desplome de los bienes de capital. Alemania ha
sido el país más beneficiado del ciclo de inversión emergente y será el
más perjudicado por el frenazo. La supuesta locomotora europea vivía del
gasto del resto del mundo y el gasto se ha parado.
El BCE ha identificado el problema y ya se habla de bajar más los
tipos, a terreno negativo, y ampliar la compra de deuda hasta 2017.
Europa se está japonizando y los líderes europeos nos intentan convencer
de que Europa va bien y de que la política económica es un éxito. Pero
en Grecia el Gobierno cayó, en Portugal el Gobierno está cayendo y en
España es muy probable que el Gobierno caiga.
La Comisión Europea ha identificado el problema de estancamiento
secular y debilidad de la inversión y ha puesto en marcha el Plan
Juncker. La clave es invertir e innovar. Pero se deben reducir
inversiones no rentables y reestructurar las deudas. No se debe cometer
el error de Japón de salir de una crisis de sobreinversión y deuda con
más sobreinversión y más deuda.
Y hay que incrementar la presión sobre los países con superávit
exterior crónico, como Alemania, para que acometan planes de estímulo
del consumo y la inversión. Si Europa tiene un crecimiento anémico, en
España no seremos capaces de reducir la deuda y la pobreza." (
José Carlos Díez , El País,
13 NOV 2015)
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