4.11.15

La privatización gallega en la construcción de hospitales... se reducen camas, quirófanos, urgencias, rayos X... se le quita el laboratorio, y ya está, una m... de hospital

"Una manifestación de aproximadamente 200.000 personas, en defensa de la sanidad pública y contrarios a los procesos privatizadores acometidos en la sanidad española, ha precedido a la puesta en funcionamiento del nuevo hospital de Vigo. 

Ha sido construido por el gobierno de la Xunta de Galicia y para ello éste ha acudido a la conocida fórmula, llamada PFI o PPP, de “colaboración público–privada”. Este mecanismo inicia una nueva forma de abordar la dotación de las infraestructuras sanitarias que Galicia necesita y que provocarán altos costes y enormes hipotecas de futuro para la sanidad gallega. Galicia se une, tardíamente, a experiencias iniciadas en Madrid y Valencia y que ya han tenido ocasión de mostrar su estrepitoso fracaso.  (...)

La aplicación de políticas neoliberales ha acentuado la tendencia a recurrir a los PFI/PPP, es decir: iniciativas de financiación privada. Con este sistema, una empresa privada “consigue” los fondos que se requieren para la inversión y los recuperan por medio de la administración de ese activo (autopista, aeropuerto, etc.) durante un periodo prolongado de tiempo. 

El principal atractivo que este sistema tiene para los gobiernos consiste en que la financiación puede contabilizarse como “préstamo privado” y no aparece en las cuentas públicas como incremento de deuda. Las empresas se aseguran una continua serie de pagos garantizados, desde el sector público, por un periodo de 20-30 o más años. (...)

Los promotores de esta fórmula (en una órbita siempre muy próxima a los “neocon”) han argumentado que se reduce el tiempo de construcción de los hospitales, que garantiza la entrega de la obra en el tiempo estipulado, que evita desviaciones presupuestarias, que es más innovador, especializado, eficaz y eficiente. 

Sin embargo, la mayoría de estas premisas no se han cumplido en las experiencias británica, holandesa, alemana, escandinava o australiana que hemos podido contrastar. Más bien, nos encontramos ante un escenario, también en el caso de Vigo, que pone en evidencia que:

– Generalmente, se plantea la construcción de un hospital al que se le recorta en un 20-30% su funcionalidad en el mismo momento de su licitación. Se gestionan muy hábilmente las expectativas (de usuarios y profesionales) y se reduce su capacidad en el microsegundo siguiente.

Vigo es un caso palmario de este tipo de perversión. Por ejemplo, con respecto al plan funcional inicialmente comprometido se ha reducido la hospitalización convencional en 394 camas (31,8%), 11 los quirófanos (31,4%), en 40 puestos de observación de urgencias (55,5%) en 27 las salas de radiología (45,7%) y ha desaparecido el laboratorio central.

– En la mayor parte de los casos, se recorta nuevamente su funcionalidad a lo largo de la ejecución de la obra. Se justifica siempre en base a reordenación de servicios. Finalmente en el área sanitaria de Vigo, con el nuevo hospital sólo habrá 20 camas más de ingreso convencional que en el viejo esquema de servicios del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI).

– Sin embargo, los costes finales de estos hospitales resultan siempre muy superiores a los de construcción pública (hasta cuatro veces más).

– Sistemáticamente la carga de deuda inflexible del PFI/PPP condiciona y reduce la capacidad de inversión y los presupuestos sanitarios de los gobiernos durante muchos años. Impacta recortando el empleo y los niveles de gasto en los presupuestos de los gobiernos destinados a la atención sanitaria, lo que empeora la calidad asistencial. 

En el caso de Vigo, el Servicio Gallego de Salud, abonará en concepto de compromisos derivados del contrato de concesión de obras para la construcción y explotación del Hospital “Álvaro Cunqueiro” 1.329 millones de euros (hasta 2033) y 92 millones de euros (hasta 2022) por el contrato de la central logística; ¡ 1.421 millones de euros !.

– En Vigo, se han producido retrasos en la ejecución de obra que han llevado a una acumulación total en el retraso de 14 meses en relación a la planificación de obra inicialmente planteada. Los retrasos en ejecución y entrega son una constante en los procesos PFI/PPP. (...)"                (José Manuel Peña Penabad, Econonuestra, 15/10/2015)

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