"(...) existe otro eje de competencia en el que el declive del
PSOE puede acabar siendo irreversible: la disputa en torno a la
geografía de la representación. Sugerir que los partidos de ámbito
nacional o estatal representan territorios específicos puede parecer un
sacrilegio que solo cometen los partidos nacionalistas o regionalistas.
Pero, en realidad, todos los partidos tienen su base electoral sesgada
territorialmente, de tal modo que sus estrategias electorales y, aún más
importante, sus programas políticos y de gobierno dependen de ello y
obran en consecuencia. (...)
Debemos tener en cuenta esta lógica
territorial en la competición entre partidos, combinada con el eje
izquierda-derecha –por supuesto-, para entender los dilemas y la
estrategia de los partidos en este inicio de legislatura. También para
anticipar las posibles divisiones o faccionalismos internos en los
próximos meses.
Para captar de forma sintética y
plausible la geografía política española, podemos identificar tres ejes
territoriales que se distinguen por sus dinámicas políticas, aparte de
otros aspectos más idiosincráticos: el eje del sur (Andalucía,
Extremadura y Castilla la Mancha), el eje del centro (Madrid, Castilla
León, La Rioja y Murcia) y el eje del Norte-Mediterráneo (que comprende
la periferia del norte, desde Galicia hasta Baleares y la Comunidad
Valenciana), dejando ahora al margen a Canarias, Ceuta y Melilla.
Aunque
esta división es forzosamente discutible y arbitraria, creo que refleja
bastante bien las Españas políticas (y electorales, que diría el
profesor Josep Maria Vallès) y las dinámicas de cambio que se están
dando en ella.
¿Existen diferencias entre partidos en cada una de
estas ‘Españas’? ¿Están alterando los nuevos partidos la geografía
representativa? El Gráfico 1 muestra el peso de cada eje territorial en
el grupo parlamentario de los cuatro principales partidos.
La primera
lectura quizá no es sorprendente pero es clara: cada área regional tiene
un peso distinto en cada partido. Mientras que la España del sur está
claramente sobrerrepresentada entre los diputados del PSOE, la España
del norte y mediterránea lo está entre los nuevos diputados de Podemos y
sus aliados. En cambio, para PP y Ciudadanos la España del centro es la
que más pesa en sus respectivos grupos parlamentarios.
Este gráfico nos sugiere un aspecto interesante en cómo
los nuevos partidos están disputando los feudos territoriales de PP y
PSOE. Mientras que Ciudadanos le está ganando votos al PP adoptando su
misma lógica territorial, Podemos irrumpe comiéndose el terreno del PSOE
en el norte de España (claramente infrarrepresentado en el nuevo grupo
parlamentario socialista), relegando a su adversario hacia los distritos
del sur.
¿Se está convirtiendo el PSOE en el partido del mezzogiorno español?
Los diputados socialistas del sur siempre han estado
sobrerrepresentados. La novedad en esta ocasión es la caída del peso de
la España del norte y mediterránea. (...)
La España del norte aporta aproximadamente un 45% de los diputados del Congreso. Este era el peso que tenía también en el grupo socialista en los primeros años de la democracia, y en las legislaturas de máxima competitividad con el PP: la ‘dulce derrota’ de 1996 y el retorno al poder con Zapatero se forjaron sobre el apoyo de las regiones del norte y del Mediterráneo.
Las
derrotas de Rajoy en 2004 y 2008 provinieron de un fuerte apoyo en
Cataluña y la Comunidad Valenciana (1 de cada cuatro diputados
socialistas, aunque luego se traducían solo en uno de cada seis
ministros en el gobierno).
Si añadimos Galicia o País Vasco, estas
cuatro regiones con hechos diferenciales representaban 1 de cada 3
diputados socialistas. Hasta el día de hoy, la buena salud electoral del
PSC y las opciones de gobernar la Moncloa para el PSOE han sido una y
la misma cosa.
Sin embargo, las derrotas de 2011 y 2015
no solo evidencian la pérdida de apoyos al PSOE en la izquierda, en los
jóvenes y en el electorado urbano. También alteran la geografía interna
del grupo socialista en el Congreso. Por primera vez desde 1977, el
número de diputados socialistas elegidos en Andalucía, Extremadura y
Castilla la Mancha es igual al de catalanes, valencianos, gallegos,
vascos, asturianos, cántabros, aragoneses e insulares de las Baleares.
Por el contrario, esta España del norte y mediterránea aporta el 60% de
los diputados de Podemos y sus aliados.
Esta transformación de la geografía
parlamentaria en la izquierda del Congreso tendrá poderosos efectos
sobre esta legislatura y sobre la evolución de ambos partidos, como nos recuerda Óscar Barberà en su imprescindible post sobre la política valenciana. (...)
También Pedro Sánchez experimentará el peso de la facción del sur: Susana Díaz, Guillermo Fernández Vara y Emiliano García Page apenas han tardado horas en manifestar su posición respecto a la política de pactos y, más importante, en las posibles reformas territoriales que puedan negociarse en esta legislatura.
Sin duda, es
mucho más fácil y cómodo construir un discurso nacional que sacrifique
al PSC y relegue a sus camaradas valencianos, gallegos o vascos. El
problema para Sánchez es que ejercer como partido del sur también
significa abandonar la España mediterránea y del norte a la nueva
política de Podemos. Y con ello, incluso perder el liderazgo de la
izquierda." (Agenda Pública, 24/12/15)

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