"Todos los partidos estatales y catalanes estaban convencidos, sin
excepción, de que la CUP acabaría apoyando ayer –aunque fuera por la
mínima− la investidura de Artur Mas y, como
consecuencia, no habría elecciones catalanas anticipadas.
Incluso la
dirección de la propia Candidatura de Unitat Popular había apostado por
ello proponiendo que dos de sus diez diputados autonómicos se sumaran a
Junts pel Sí para no impedir el inicio del proceso constituyente de la
República catalana, que es como la coalición anticapitalista califica el
“procés” independentista.
De acuerdo con esa convicción, generalmente compartida, todas las
organizaciones, desde el PP a la propia dirección de la CUP, habían
preparado sus respectivas estratégicas de futuro, incluyendo las que los
partidos estatales iban a aplicar en la negociación del Gobierno de
Madrid -bien para evitar el adelanto electoral de las generales o bien
para provocarlo- en función de sus intereses.
Pero el resultado de la
votación del Consejo Político de la CUP destrozó ayer todas las hojas de
ruta cuando acordó abstenerse en la última sesión de investidura de Mas
que debe celebrar el Parlament antes del día 10, fecha en la que, de no
elegirse a ningún candidato, la ley obliga a convocar nuevos comicios
para el 28 de febrero o el 6 de marzo.
Por 38 votos a favor, 22 en contra y seis abstenciones, el Consejo aprobó no ceder los dos escaños que
necesita Mas para superar, con mayoría simple en la segunda vuelta, los
votos que suman Ciudadanos, Sí Que Es Pot, PSC y PPC.
Los
anticapitalistas sólo han dejado una puerta abierta. Que Mas renuncie y
Junts pel Sí proponga otro candidato de aquí al próximo fin de semana,
lo que rechazan tanto Democracia i Llibertat –la antigua Convergencia
Democrática fundada por Jordi Pujol− como, a regañadientes, la ERC de Oriol Junqueras. (...)
Xavier Generó, en la rueda de prensa que se celebró
tras la votación: “Mas dijo que él nunca sería un obstáculo para la
independencia y queda una semana, y, por lo tanto, está en sus manos
decidir”.
Idea que remató el diputado Sergi Saladié
afirmando que “la responsabilidad de ir a nuevas elecciones en marzo es
de Junt pel Sí” y, en consecuencia, serán ellos los que tengan que dar
explicaciones a sus electores por haber mantenido a Mas, al que vinculan
a la corrupción, como un escollo insalvable.
En la CUP, por otro lado, nadie piensa que su decisión acabe siendo
burlada por alguno de sus diputados. Todo el mundo se muestra seguro de
que ninguno de los cuatro diputados que ayer se inclinaron por el apoyo a
Mas −Antonio Baños, Julià de Jòdar, Albert Botran y Sergi Saladié− traicionará el acuerdo de la organización asamblearia aunque estén a favor del acuerdo con Junts Pel Sí .
La decisión de la CUP no sólo rompe la hoja de ruta prevista por Mas y
Junqueras si, como parece seguro, hay un adelanto electoral. También
deshace otros planes en lo referido a la negociación sobre la
investidura de un presidente en el Congreso madrileño y la posibilidad
de que haya que adelantar las generales para mayo o junio.
De entrada, le pone muy difícil a Susana Díaz y sus
partidarios llevar adelante su plan de convocar un Congreso del PSOE a
finales de febrero o primeros de marzo forzando un Comité Federal que lo
plantee a finales este mismo mes.
Pedro Sánchez
estaría cargado de razón, dicen los suyos, para frenar esa iniciativa
−cuyo único fin es echarle de la Secretaría General y colocar a la
presidenta andaluza como candidata a ocupar La Moncloa tras permitir que
Mariano Rajoy sea investido con su abstención a cambio
de un adelanto electoral para dentro de uno o dos años− porque
mostrarse divididos justo antes de los comicios catalanes de marzo sería
suicida.
Además, añaden los ‘sanchistas’, la convocatoria de nuevas
elecciones en Cataluña desmonta provisionalmente la excusa de que la
‘amenaza independentista’ justifica la abstención que deje a Rajoy
ocupando de momento La Moncloa.
Las catalanas adelantadas, finalmente, obligarían, dicen responsables
del PSOE y de Podemos, a buscar puntos de encuentro para pactar un
Gobierno de izquierdas que sirva para resolver los problemas urgentes de
la sociedad española que ha generado la política neoliberal del PP,
renunciando a líneas rojas por asuntos como el referéndum de
autodeterminación para Cataluña y Euskadi, que se dejarían abiertos a la
futura negociación de una reforma constitucional.
Para Podemos, señalan
esas fuentes, el adelanto catalán -que no tenía previsto- le obliga a
concentrarse allí en marzo para mantener la condición de primer partido
de la Comunidad al tiempo que le fuerza a no apostar por el adelanto de
las generales con el único objetivo de colocarse por encima de los
socialistas aprovechando la redoblada debilidad que supondría la
división en dos del PSOE.
Lo que Pablo Iglesias presentó ayer como su
disposición de apoyar a los ‘sectores sensatos’ del PSOE que entienden
que la unidad de España se tiene que ganar por vías sensatas, no por la
imposición ni la torpeza de la vía inmovilista, ligado a una
demostración de que su partido también apuesta por la unidad si se
aprueban las medidas que proponen contra los recortes de la derecha para
que no se diga que no apuestan por el entendimiento, se ha convertido
en una necesidad por mor del adelanto electoral catalán.
Es decir, abre
una posibilidad de que PSOE, Podemos, IU y los nacionalistas de
izquierda desde fuera, intenten de verdad −no de boquilla− desplazar a
Rajoy de La Moncloa. Un Rajoy a quien la decisión de la CUP elimina una
de sus mejores armas de presión para lograr la investidura, para la que
de momento sólo cuenta con Ciudadanos.
Otro tema que, gracias a la
decisión de los anticapitalistas, también es un decir. Porque Albert Rivera sabe, perfectamente, que dejar gobernar a Rajoy en Madrid le podría costar muy caro en Cataluña." (RAIMUNDO CASTRO , Cuarto Poder,
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