13.1.16

La recesión global llama a nuestras puertas... y pone en peligro las pensiones privadas

"(...) los distintos medios de comunicación siguen aún a día de hoy vendiendo historias alcistas incomprensibles, alucinantes. 

Cualquier inversión en la mayoría de los activos financieros de riesgo, a fecha de hoy, ofrece rendimientos esperados próximos al 0% anualizado a lo largo de los próximos diez años, lo que se puede traducir en descensos alrededor del 50% en futuro cercano. 

Recuerden, como guinda del pastel, lo que nos dice el precio de las materias primas y del petróleo así como la evolución del volumen del  comercio mundial: la recesión global llama a nuestras puertas.

El mercado bursátil sobre el que disponemos más datos históricos es el estadounidense. Asumiendo reversión a la media en ciertas métricas de valoración se pueden obtener conclusiones interesantes. 

En base a ellas, sin ser nada pesimistas, son factibles caídas del S&P 500 alrededor del 50%. Es cierto que el S&P 500 quizás sea el mercado bursátil más caro del mundo, pero no olvidemos que lo que pase con este índice se traslada al resto de bolsas occidentales, incluidas la nuestra.

 La mayoría de las acciones están en territorio bajista, los beneficios corporativos están descendiendo, el PER ajustado por ciclo nos indica un mercado sobrevalorado. Si a ello añadimos la evolución de distintos indicadores adelantados del ciclo económico, junto a la evolución de los diferenciales de crédito la situación se complica.   (...)

La actual burbuja, generada por la expansión de los balances de los bancos centrales y tipos de interés cero, afecta tanto a activos de renta variable como, y sobre todo, de renta fija. Imagínense lo complicado que lo tienen un fondo de pensiones privado, o una compañía de seguros. Los activos de renta fija y de renta variable están caros, y además no es posible una diversificación por estilos, o por zonas geográficas.

En este sentido, y bajo este escenario, surge un problema adicional. Nos referimos al intento de reducir, sino eliminar, los sistemas de pensiones públicos de reparto. De nuevo la visión dominante vuelve a engañar a la ciudadanía sin ningún complejo, bajo la mirada depravada de ciertas élites financieras. 

Los esquemas de sistemas de pensiones completamente privados como los existentes en algunos países, el caso de Chile es el más paradigmático, no solo no suponen en realidad una protección real de las rentas futuras a obtener, sino que en determinados episodios de exuberancia irracional, como consecuencia de una excesiva propensión al riesgo, la explosión de una burbuja o inflación de activos financieros como la actual implicaría un empobrecimiento masivo de los pensionistas.  (...)

Las soluciones que se proponen implican generalmente una reducción de los beneficios logrados, mediante el aumento de la edad de jubilación, y un movimiento claro en favor de sistemas pre-financiados, total o parcialmente, que incluso lleve a una privatización de parte o de la totalidad del sistema.

Sin embargo, como hemos dicho, los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros. Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la productividad y de la demografía son partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas. 

Estas son las cosas en las que se deberían poner de acuerdo los patriotas de hojalata, y no en las vacuas llamadas a una gobernabilidad sin más que deje todo como está."                 (Juan Laborda, Vox populi, 30/12/15)

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