"(...) Hasta los más pacatos se atreven a decir que el viento es de
tormenta. Los más osados, entre ellos Georges Soros, el rey de los
especuladores, creen que está en ciernes un nuevo desastre como el de
2008.
El descontrol económico y financiero que vive China es la
preocupación más inmediata.
Y no sólo porque el hundimiento de las
bolsas de ese país haya arrastrado a las de todo el mundo sino también
porque los problemas chinos son profundos y van a afectar, lo están
haciendo ya y mucho, a toda la economía mundial. (...)
Según los expertos, las bolsas van a seguir cayendo durante muchos
meses: la española podría hacerlo hasta quedarse por debajo de los 1.800
puntos, dejando en muy mala situación a algunas grandes empresas.
Repsol es una de ellas.
Se dice que el fuerte descenso de sus
cotizaciones –que ya ha hecho un agujero de 3.000 millones a sus socios
de La Caixa y de Bankia- así como su gran endeudamiento, le van a
obligar a obligar a vender sus yacimientos asiáticos, sus instalaciones
de energía eólica en el Reino Unido y hasta su red de gasolineras. (...)
El cambio de modelo decidido por sus dirigentes en 2014 -olvidando la
prioridad de exportar y haciendo del consumo interno su primer
objetivo- no sólo no está dando resultados, sino que está provocando una
fuga de divisas que inunda los mercados mundiales, ya pletóricos de
dinero que sus dueños no saben donde invertir con la rentabilidad que
esperan.
Y se teme que la situación empeore mucho si Pekín decide
devaluar su moneda para empujar las exportaciones, que se han encarecido
como consecuencia de la tradicional fortaleza del reminbi.
Las crónicas financieras no hablan de pánico en los mercados, pero sí de un miedo creciente. (...)
El Banco Mundial acaba de rebajar sus previsiones de crecimiento de
la economía mundial. El FMI no deja de hacerlo cada vez que publica uno
de sus informes. Brasil y Rusia no van a salir de su profunda recesión.
Corren malos tiempos para Latinoamérica y Asia, hasta hace poco boyante,
va a pagar las consecuencias del bajón chino, con Japón y Corea como
principales perjudicados. Europa camina hacia el crecimiento cero. Sólo
los Estados Unidos dan muestras de vitalidad, pero habrá que ver si son
capaces de permanecer ajenos a lo que está ocurriendo y, sobre todo, de
lo que puede ocurrir, en el resto del mundo.
Los gurús económicos debaten sobre si los datos apuntan a un desastre
o si, por el contrario, los poderes económicos mundiales, y
particularmente los bancos centrales, tienen aún capacidad para
evitarlo. Ninguna de los dos partes apunta argumentos convincentes. Lo
que llevaría a pensar que puede pasar de todo.
Es decir, que lo que
manda es la incertidumbre. Que entre quienes tienen algo que perder
genera mucho más miedo que episodios, seguramente pasajeros, de
inestabilidad política como la española. Y que ninguna receta
conservadora puede aplacar, pues el inquietante estado actual de las
cosas es justamente el resultado de políticas de ese cuño." (Carlos Elordi
, eldiario.es, 08/01/2016)
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