"(...) La crisis de 2008 fue causada por una excesiva deuda privada. Una
causa clave de ese incremento fue el estancamiento de los ingresos
reales, de modo que el crédito se usó para mantener los niveles de vida.
Lejos de curar la causa de eso, el grueso de las “reformas” luego de la
crisis se centraron en la reducción de los niveles de deuda pública. Y a
medida que avanzaba la austeridad, la deuda pública seguía creciendo
debido a los efectos de la caída del crecimiento económico en la
recaudación tributaria.
Aunque la economía no está en vía
de desplome, sigue en su espiral bajista: los niveles de deuda personal
andan cerca de los de 2008, la falta de inversión ha causado ha hecho
flaquear a los ingresos y los cambios registrados en los precios de las
materias primas han venido a revelar los desbalances de unas economías
demasiado dependientes de los recursos naturales.
El mayor
problema es que el sector financiero no está trabajando para la
economía real, sino contra ella. En la cúspide de todo eso, las empresas
están cada vez más financiarizadas y centradas en actividades como la
recompra de participaciones para disparar al alza las opciones de
acciones y la remuneración de los ejecutivos, en vez de dedicarse a la
inversión.
La economía global se halla en una situación
desesperada como resultado de pésimas decisiones, tanto de los gobiernos
como del mundo de los negocios." (Mariana Mazzucato, Sin permiso, 31/01/16)
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