"(...) la presunta recuperación económica —en realidad bonanza
macroeconómica y miseria microeconómica— está basada en la inyección
billonaria de dinero en el sistema financiero internacional.
Los
principales bancos centrales del mundo desarrollado han abierto una
barra libre de liquidez que ha inundado el sistema financiero y ha
animado los mercados durante los últimos años. Subieron las bolsas, bajó
la prima de riesgo y, en suma, aquellos actores que operaban en el
sistema financiero vieron cómo continuaba el flujo de dinero —y de
especulación— y con ello también sus ganancias.
Pero por lo general ese
dinero no ha bajado a la economía real, que sigue asolada por el paro,
la precariedad y la desigualdad, y estas prácticas solo han servido para
mantener los indicadores macroeconómicos aparentemente sanos.
Pero lo
que realmente hay de fondo es la crudeza de las burbujas financieras, y
las tensiones y las contradicciones no tardarán mucho en estallar. De
hecho, ya vemos algunas señales en la situación reciente de las bolsas
en Estados Unidos y China.
Una nueva crisis financiera internacional es una hipótesis cada vez
más plausible, y las condiciones objetivas ya se dan. Las consecuencias
para una economía como la nuestra serían dramáticas, más aún cuando los
últimos años no han sido aprovechados para fortalecer los instrumentos
públicos.
Sin embargo, estamos a tiempo de responder si un nuevo
Gobierno manifiesta y pone en marcha tal voluntad política. Y la
propuesta aquí es clara: paralizar de forma inmediata el proceso de
privatización de las entidades financieras nacionalizadas y aprovechar
la situación actual para conformar y extender un polo de banca pública
que permita afrontar con mayores garantías los retos próximos. (...)
Hay que revertir esa desconexión que existe entre el mundo financiero y
la economía real. Al tiempo que es fundamental que exista un polo de
banca pública con la que poder proteger a la ciudadanía y a nuestros
ahorros, facilitar una política de alquiler público barato, reducir el
imponente poder de la oligarquía financiera, establecer líneas de
crédito a sectores productivos relevantes y transformar nuestro modelo
productivo. Todo eso es necesario pero también posible… si se quiere." (Alberto Garzón Espinosa
, El País , 1 FEB 2016
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