3.3.16

En Semana Santa... gobierno PSOE - PP - Ciudadanos presidido por un elefante blanco, aún por conocer y por un período de dos años

"La etapa que se abre después del próximo día 5 no va a improvisarse. Está ya más o menos pensada. El siguiente plato del menú tendrá ingredientes novedosos de los que aún no se ha hablado, y tengo la impresión de que no será un trampolín deslizante hacia unas nuevas elecciones generales. 

No es fácil intuir cuáles serán esos ingredientes, pero hay un método que podría ayudarnos a los impacientes: partir de la premisa de que si los sujetos que intervienen son racionales y saben perseguir sus objetivos, entonces todos los movimientos "provisionales" que ahora no son capaces de explicar ni somos capaces de entender (la composición de la Mesa, la renuncia de Rajoy a su designación como candidato, el meticuloso pero en apariencia inútil pacto negociado por C’s y PSOE y la pregunta hecha a las bases socialistas, que parecía redactada por Groucho) no han sido “palos de ciego”, sino piezas de una arquitectura diseñada de antemano.

 Dicho de otro modo: debe haber un final que explique lo que hasta ahora parece inexplicable.  Vamos a intentarlo.

 La sesión de no-investidura de Pedro Sánchez va a ser una representación o trasunto de lo que en realidad ya ha sucedido hace varias semanas. 

El voto negativo de PP y Podemos será la constatación de una evidencia tan matemática como política: no habrá formación de nuevo Gobierno y la legislatura será fallida si el PSOE no toma la decisión de pactar (en cualquiera de las formas imaginables) con el PP, o con Podemos, que es lo que hasta ahora ha procurado cuidadosamente evitar.  (...)

La sesión de investidura no va a sorprender a nadie. Es como si ya la hubiésemos visto. Me atrevo a hacer la narración por anticipado: Sánchez exhibirá talante negociador y tenacidad en el empeño de desalojar a Rajoy de La Moncloa a base de progresismo, reformismo y transversalidad: de estas tres palabras, dos están ya muy gastadas, y la tercera imagino que será el eje del discurso de Sánchez.

 En su discurso, las tres palabras más repetidas serán “Rajoy”, “cambio” y “transversalidad”. Rivera procurará enfatizar que por fin hay un partido nacional capaz de llegar a pactos y reforzar mayorías sin comprometer más cesiones a partidos nacionalistas, y a continuación tenderá su mano derecha al PP para conseguir un gobierno "estable" necesario para España, y, de paso, para tapar la fuga de electores que podría producirse por su flanco derecho por su asociación con Sánchez.

 Las palabras más repetidas de su discurso serán “España”, “reformas” y quizás “consenso”. Rajoy se sentirá muy cómodo, por fin, cuando le toque subir a la tribuna, y nos dejará un (quizás último) discurso parlamentario que preveo muy brillante: le estoy viendo explicar a Sánchez que “se le hace difícil” como portavoz del PP apoyar la candidatura de alguien cuyo principal objetivo es mandar al PP a la oposición, para a continuación recordar, seguramente con destreza, cuáles son las posiciones de un PP que ha recogido 7 millones de votos por si alguien tiene a bien incluirlo en sus planes de gobierno. 

E Iglesias, también muy cómodo, dirá a Sánchez que no constituyeron un partido ni concurrieron a las elecciones para sostener a un PSOE menguante ni para dar barnices, sino para cambiar las cosas desde el poder, y que como no consiguieron ser la fuerza mayoritaria de la izquierda, se ofrecieron y se siguen ofreciendo a participar en un gobierno de coalición presidido por un "socialista", aunque probablemente ya no diga "presidido por Pedro Sánchez", porque a partir del 5 de marzo Pedro Sánchez no volverá a ser sugerido como presidente por nadie.

"Pinza"

Entre la primera y la segunda votación serán los días en que oigamos con más frecuencia la palabra "pinza". Las terminales mediáticas del PSOE abundarán en el detalle de que Podemos habrá votado "en el bando del PP" (es decir, el bando del no) frente al bando de Ciudadanos y PSOE. Pasarán por alto que en ese "bando" habrá otros figurantes, como Compromís, IU, ERC, DiL y probablemente PNV, porque eso complica un poquito el relato. (...)

¿Por qué Ciudadanos no ha negociado un pacto de Gobierno con el PP y sí con el PSOE? ¿Por casualidad? ¿Porque el PSOE se lo pidió primero? ¿Por afinidad ideológica? No.  (...)

Sigamos. Producida la segunda votación con el mismo resultado que la primera, los españoles tendremos la (falsa) impresión de que nos encontramos en la casilla de salida, quizás con un primer toro devuelto a los corrales.  

(...) el lunes 7 de marzo, que será cuando tomarán la iniciativa los únicos que podrán entonces tomarla: por un lado PP, y por otro Podemos.  (...)

Mis meigas me lo han contado así, y así lo transcribo:

1) Rajoy, en rueda de prensa, y tras comunicárselo al Rey, se ofrece a sí mismo como presidente del Gobierno, proponiendo una vicepresidencia al PSOE y otra a Ciudadanos, y (esto es lo importante) asumiendo como base de su Gobierno el documento pactado entre C's y PSOE, al que propondrá con énfasis dos o tres rectificaciones (que probablemente ya estén descontadas) y alguna adición. Ciudadanos dirá que sí después de dar algún pellizquito con el tema de la corrupción, y el PSOE pedirá tiempo muerto.

2) En paralelo, Iglesias convocará rueda de prensa, también el lunes día 7, y en ella dirá que su oferta "al PSOE" sigue vigente  (...)

Añadirá que, si Sánchez no se ve en condiciones de presidir un Gobierno con Podemos, IU y Compromís, "está en su derecho de declinar" y ceder la posibilidad a “otro socialista”. Puede que incluso Iglesias se atreva a sugerir algún nombre, de entre personas que no están ahora en la primera línea del grupo socialista en el Congreso. (...) el PSOE va a decir que no.

Y desenlace  

3) Es en ese momento, más o menos en vísperas de Semana Santa, cuando emergerá la última fórmula posible capaz de evitar la convocatoria de elecciones. Digo "última", aunque probablemente habite entre nosotros desde hace semanas. 

Consiste en que el PSOE acepta entrar en un gobierno con C's y el PP por un periodo de dos años, enfatizando dos condiciones: que la base del gobierno sea, en efecto, el programa “transversal” acordado con C's (con las modificaciones sugeridas por Rajoy, que acepta), y que no esté presidido por Rajoy. 

Quizás también añada tímidamente que la puerta de ese gobierno habría de quedar abierta a Podemos si decidiera “incorporarse a la transversalidad renunciando a sus maximalismos”. 

Es posible que el Rey, entonces, tras hablar con Rajoy, proponga como candidato a la presidencia del Gobierno no sé si a  Morenés, o a Sáenz de Santamaría, o quizás a una "personalidad civil" del centro derecha que a estas alturas ya debe estar prevenida.

 Ese candidato será investido por mayoría absoluta (253 diputados), y presidirá un gobierno tripartito de coalición que no durará cuatro años, pero sí al menos dos, con posibilidad de acometer reformas constitucionales..

Si así fuera, todo lo que ahora no entendemos quedaría desvelado en su sentido. La “gran coalición” necesitaba tiempo y curvas para no parecer una mera operación de “poder”.  (...)

Es posible que me equivoque, y que al final el PSOE provoque que estemos votando el 26 de junio. En todo caso, reconózcanme que si algunos hubiesen estado tentados por la "gran coalición", la habrían pensado, paso por paso, tal y como está sucediendo."           (Miguel Pascuau Liaño, Contexto, 29/02/16)

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