8.3.16

La deuda griega reclamada por la troika es ilegal, insostenible, odiosa e ilegítima. Es deuda nueva contratada después del 2010 bajo condiciones que violan tratados internacionales

"¿Cuáles fueron las principales conclusiones del Comité de la deuda griega que usted dirigió?

La deuda reclamada por la troika, que representa más del 85%, es ilegal, insostenible, odiosa e ilegítima. Se trata de una deuda nueva contratada después del 2010 bajo condiciones muy claras: políticas impuestas por los acreedores y que violan tratados internacionales en materia de protección de derechos humanos. 

Y también son insostenibles desde un punto de vista económico y financiero. Desembocaron en un fracaso económico.

¿Pero qué ocurre con la deuda generada antes de 2010?

Se transformó en deuda reclamada por la troika. Hemos analizado la deuda antigua y también hay signos evidentes de ilegitimidad e ilegalidad. 

Era deuda con bancos privados generada en su mayoría mediante bonos vendidos en los mercados financieros. Ahora bien, la importante es la que Grecia está pagando ahora. A menudo, la deuda nueva es una forma de blanquear deuda ilegítima e ilegal anterior.

¿Pero hay quiénes plantearan que si Grecia se endeudó, antes de la llegada de la troika, tendrá que pagarlo?

Si la deuda anterior también es ilegal o ilegítima, no. Pero en este caso, podemos además demostrar la ilegalidad y el carácter odioso de la deuda actual. Ese argumento no tiene valor.

Señalaban ustedes en su informe que el endeudamiento griego no se debió a un excesivo gasto público, ¿entonces a qué?

Uno, se debió a políticas fiscales que, como en otros países, redujeron los impuestos sobre los ricos. Dos, a la entrada en la zona euro que conllevó un flujo enorme de capital financiero proveniente de 15 bancos franceses y alemanes que buscaron cómo colocar su liquidez en Grecia. 

Es lo mismo que hicieron los bancos alemanes con las constructoras y bancos españoles más o menos en el mismo periodo. O con Portugal. El tercer elemento son los gastos militares. Los griegos son, proporcionalmente, los más elevados de Europa. Las empresas que vendían y venden armas a Grecia son en primer lugar, alemanas, segundo, francesas y luego, estadounidenses. 

Los gobiernos de estos países presionaron a Grecia para que mantuviese un gasto militar muy elevado. Además, la participación en la OTAN es muy costosa, porque Grecia tiene que cumplir una serie de misiones como país fronterizo de Oriente Próximo. Ha de cuestionarse la participación griega en la OTAN. 

Y cuarto, una política de reducción de las cotizaciones sociales pagadas por los empresarios que redujeron los ingresos del Estado. Se trata de una política neoliberal generalizada en nuestros países, pero en Grecia se hizo de manera muy agresiva. Esta reducción del ingreso fiscal tuvo que ser equilibrada con más deuda.

¿Y qué papel jugaron grandes empresas como Siemens?

Se ha comprobado que Siemens distribuyó sobornos por 200 millones de euros en Grecia. Pero no es solo Siemens. También es Rhein Metal que abastece en armas y material metalúrgico. O la estadounidense Martin Lockheed, fabricante de los bombarderos F-16.

 La corrupción ha sido masiva en Grecia, pero la idea de que es un caso excepcional es una exageración. Ustedes en España con el señor Rodrigo Rato y otras personalidades como Botín, etcétera, saben algo de corrupción, desvío de fondos, acumulación indebida.

Si en julio de 2015, el propio FMI declaraba que la deuda griega era insostenible e impagable, ¿por qué entonces la exigencia inamovible de pago por parte de la UE?

Cuidado, esa exigencia también es del FMI, el cual no estaba dispuesto a una quita. Es pura propaganda. Christine Lagarde es francesa, sabe muy bien que, aunque le pida a Hollande y a Merkel que reduzcan la deuda griega, si el FMI no lo hace, no habrá quita. El FMI es un organismo multilateral, en el que hay presiones de los chinos, los rusos o los brasileños para llegar a este tipo de declaraciones.

Si hay un cierto consenso en que la deuda griega es insostenible e impagable, da la impresión de que su no condonación es una herramienta política.

La cuestión fundamental no es acumular beneficios a corto plazo, sino tener un instrumento para disciplinar a un país. Y Grecia es sólo el ejemplo para decir a los demás que también pueden hacerlo con ellos. Además, el BCE, que tiene bonos emitidos por Grecia entre 2010 y 2012, se negó a participar en la reestructuración de 2012, en la que se redujo un 53% el valor de estos bonos.

 El BCE cobra a Grecia el 6% y el FMI el 3%, a pesar de que se financia a una tasa inferior. Ellos sí hacen un buen negocio, desde 2010 están cobrando muchos reembolsos. Los demás acreedores públicos, entre ellos España, están cobrando una tasa de interés muy baja y además los verdaderos pagos no empiezan hasta el 2022. 

En los seis primeros meses de gobierno de Syriza, cuando Tsipras todavía se negaba a capitular, el BCE se negó a devolver a Grecia los intereses abusivos que le cobraba. Después los devolvió con la condición de que Grecia utilizase ese dinero para reembolsar al FMI. El cobro de intereses es un arma de presión y chantaje.  (...)

Grecia se afrentaba a la amenaza de la salida del euro, ¿es viable que un país salga de la moneda única?

Sí. No hablo de esta posibilidad en febrero porque entonces Syriza tenía un mandato para no salir del euro con el programa de Tesalónica, aprobado por una mayoría del partido. Si se hubiese aprobado otro programa, Syriza habría podido implementar una salida del euro después de las elecciones. 

En julio el 62% que votó en contra de las exigencias de los acreedores sabía perfectamente que votar no tenía como probable consecuencia la salida del euro. Tsipras tenía la legitimidad para tomar esa decisión. ¿Por qué no sería viable salir del euro? Se pueden implementar medidas de salida del euro para reducir los aspectos desventajosos para el pueblo y contar con las ventajas del retorno a una moneda soberana.

¿Cabe la posibilidad de que una vez que terminen las actuales negociaciones entre los acreedores y Grecia haya una reestructuración de la deuda?

Sí. Una quita es una posibilidad, pero si se prolongan las políticas de ajuste estructural no sirve de nada ni para el pueblo griego ni para la economía. Si los acreedores quieren dar una compensación a Syriza por la capitulación, tendrían que otorgar una quita, pero, tal vez, ni siquiera quieren. 

A veces, los vencedores quieren una derrota total. Una reducción puede determinar un poco el futuro de Tsipras, pero no el del pueblo griego ni el de Europa.  (...)"                (Entrevista a Éric Toussaint, exdirector de la Comisión de la Verdad sobre la deuda pública de Grecia, Amanda Andrades, ctxt, en Rebelión, 06/03/16)

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