Existen datos que avalan esas afirmaciones, entre los que vamos a señalar dos:
Ha empeorado la situación económica de los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). La situación no es homogénea en todos ellos, ni mucho menos. Así, el PIB de Brasil y Rusia cae (a un 1,7 y un 4% respectivamente) y el de China crece (un 6,9%, la cifra más baja de los últimos años.
A ello habría que añadir el giro dado en ese país hacia la economía interna). En todo caso, se constata una ralentización o estancamiento económico en esos países que tiene ya repercusiones en el resto de economías mundiales.
Han tratado de hacernos creer que el impulso de la economía se debía limitar a una política de bajos tipos de interés, a la vez que se aplicaban las políticas de ajuste presupuestario (fundamentalmente recortando el gasto social).
Esto ha llevado a que hoy en día los tipos de interés estén llegando a ser negativos, como ocurre por ejemplo con el euribor a un año (el que se toma como referencia para la renovación de los préstamos hipotecarios).
Esos bajos tipos de interés no han dado como resultado esa anunciada recuperación económica. Además, los bajos tipos están contribuyendo a agravar aún más la situación de las entidades financieras, que no encuentran rentabilidad en el negocio bancario tradicional.
Esto ha hecho que se siga favoreciendo la especulación, a la que no se ha puesto ninguna cortapisa, con el consiguiente riesgo cierto de que estallen nuevas burbujas.
Por tanto, se constata la posibilidad de que se dé una nueva crisis bancaria y se ve que la política monetaria (bajos tipos de interés) no va a servir para impulsar la economía en Estados Unidos y en la Unión Europea. (...)" (Mikel Noval, Rebelión, 11/03/16)
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