18.4.16

El fiscal acusa de homicidio a la Xunta de Feijóo por demorar fármacos de la hepatitis por "razones presupuestarias"

"La Fiscalía de Santiago de Compostela atribuye a dos altos cargos de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia un delito de homicidio imprudente por retrasar los fármacos de la hepatitis C con "razones presupuestarias". Se trata de la primera causa penal que se abre en España contra una administración pública por dilaciones en la prescripción de medicinas a pacientes con esta enfermedad. 

En su denuncia –presentada el pasado enero ante el juzgado de Instrucción número 3 de Santiago que desde entonces investiga el caso– el ministerio público achaca además al director de Asistencia Sanitaria de la Xunta, Félix Rubial Bernárdez, y a la subdirectora general de Farmacia, Carolina González-Criado Mateo, otro delito de prevaricación.

Ambos cargos han sido citados a declarar el próximo 28 de abril en los juzgados de Santiago. La denuncia de la fiscalía defiende que estos dos mandos designados a dedo por el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo incumplieron los criterios que la propia Administración autonómica había establecido para sufragar estos caros tratamientos a los enfermos más graves mientras se negociaba un acuerdo global con las empresas farmacéuticas para universalizar su uso en la sanidad pública. 

Las demoras, según el fiscal, llegaron "al punto de poner en grave riesgo la vida de los pacientes con resultado de muerte en alguno de los supuestos".

La denuncia de la Fiscalía bucea en las historias clínicas de seis enfermos de hepatitis C que murieron en Galicia entre 2014 y 2015 y a los que la Xunta negó o retrasó los tratamientos, pese a que sus médicos lo solicitaron repetidamente advirtiendo de la urgencia y pese a que todos cumplían los requisitos del protocolo que el propio Gobierno gallego había establecido para dispensar esta medicación. 

En el escrito de once páginas que motivó la apertura del proceso judicial, el ministerio público concluye no solo que dos altos cargos del Servicio Galego de de Saúde (Sergas) retrasaron "las peticiones y suministro de Sofosbuvir [el nombre técnico del Sovaldi] posponiendo la toma de decisiones", sino que "las razones" para hacerlo fueron "de tipo presupuestario del Servicio Galego de Saúde y no de contenido médico o clínico". (...)

En los historiales clínicos que recopila la denuncia se incluyen las peticiones efectuadas por sus médicos y queda registrada también la lentitud con la que la administración sanitaria gallega tramitó las solicitudes de los fármacos, pese a las repetidas advertencias de los facultativos alertando de su gravedad. Tres murieron, según la Fiscalía, sin acceder al tratamiento, y a otros tres, las medicinas les llegaron cuando el deterioro de los pacientes era ya irreparable. En algún caso pese al avance de la enfermedad tardaron seis meses en estar disponibles. 

El ministerio público sostiene que hay informes médicos en los que se han modificado las fechas de solicitud de los fármacos para simular tiempos de espera menores. Y aporta correos electrónicos de médicos que contradicen la cronología de los expedientes oficiales remitidos al fiscal.

El relato de hechos que hace la Fiscalía también descubre –frente a los retrasos generalizados en los tratamientos– el caso excepcional de un paciente de Lugo que sí logró recibir su medicación especial a tiempo gracias a que la médica que lo trataba "se saltó todos los trámites". 

Lo consiguió, se explica en la denuncia, gracias a que la doctora escribió cartas a la entonces consejera de Sanidad (Rocío Mosquera) -que fue relevada en medio de una remodelación del Gobierno de Feijóo a principios del pasado octubre, cuando la fiscalía ya había empezado a pedir documentación sobre este tema a la Xunta- y también al director de Asistencia Médica y a la directora de Farmacia del Gobierno gallego en las que la médico protestaba por los retrasos.

En esas misivas, la doctora del hospital lucense alertaba de que o se facilitaba "la medicación de forma inmediata" o el paciente moriría. Según la documentación aportada al juzgado, el director de Asistencia Médica de la Xunta (uno de los dos cargos imputados) respondió con otra carta a la médico "sancionando que no se hubiera seguido el trámite previsto", pero finalmente decidió autorizar el tratamiento sin aguardar al preceptivo informe de la subcomisión médica que tal y como consta en los protocolos estaba obligada a pronunciarse. 
En este caso el hombre logró salvarse. El escrito de la Fiscalía apunta que el coste de los fármacos que se le administraron en el hospital de Monforte de Lemos fue de 48.810 euros. (...)"         (José Precedo, 17/04/16)

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