"Por fin, un movimiento político que intenta cambiar las cosas en
este país”, suspira Anne, cineasta de 50 años que acudió este domingo en
la tarde a la asamblea ciudadana que reunió a más de un millar de
personas en la plaza de la República de París, epicentro de un
movimiento de confluencia de luchas sociales que ha arrancado en Francia el pasado 31 de marzo.
“El 31 de marzo no regreseramos a casa!”. Con esta frase, el
colectivo Convergence des Luttes (Convergencia de Luchas) lanzó una
convocatoria con el hashtag #Nuitdebout (noche en pie) en vistas a la
huelga general del pasado 31 de marzo contra la reforma laboral.
El
objetivo: concentrarse después de la manifestación para debatir y crear
un movimiento transversal para que el Gobierno escuche "la voz de los
sin voz”, según explica en una entrevista en la revista alternativa Ballast el
movimiento Nuit Debout, impulsado por activistas del derecho a la
vivienda, inmigrantes y refugiados, colectivos de precarios,
estudiantes, etc. (...)
Tras la manifestación en París del jueves 31 de marzo, que hizo
desfilar a miles de personas bajo una lluvia inclemente, fueron ya
varios centenares los que acudieron a la plaza de la República.
Desde
entonces, los llamados “indignados franceses” ocupan y
se concentran cada día en la populosa plaza, hasta que a primera horas
de la madrugada son expulsados por los CRS, los antidisturbios.
A diferencia del 15M, con el que se le ha comparado desde el primer día, no se trata de acampadas, sino de ocupaciones de plaza,
explica Quentin, de 22 años, de formación perodista pero que trabaja en
un Macdonald’s y que participa en el movimiento en París desde el
primer día siendo uno de los voluntarios que atienden a los medios,
aunque “nuestro movimiento no tienen ni portavoces ni representantes”,
aclara. Más de 22 ciudades francesas, como Toulose, Nantes o Lyon, entre
otras, han siguido la convocatoria de la Nuit Debout. (...)
Como seguramente otros que hoy están en la plaza de la República, Anne
acudió hace casi cuatro años (mayo de 2012) a festejar a la plaza de la
Bastilla el fin del reinado del conservador Sarkozy ante la victoria
socialista y su discurso antiausteridad.
La decepción no tardó en llegar,
tras el vuelco liberal del Gobierno de Hollande, y desde entonces la
izquierda francesa ha vivido durante meses escasamente movilizada y
sumida en un estado de decepción y pesimismo. (...)
Es muy pronto para poder decir si este movimiento nacido hace tres
días va a perdurar y amplificarse en Francia, un país acostumbrado a la
institucionalidad política, ya sea sindical o partidista, y con una
crisis económica existente y unas políticas de austeridad emprendidas
aunque no comparables a las de un sur de Europa que ha visto nacer los
últimos años importantes movimientos de protestas, como en España o
Grecia.
Sea cual sea el futuro del movimiento Nuit Debout en Francia, las
protestas contra la ley del trabajo continúan en el país (las próximas
están convocadas para los días 5 y 9 de abril) y la actividad no para de
aumentar en la plaza de la República. Cada día se celebran múltiples y
diversas actividades (debates, talleres, conciertos, etc.) y una
asamblea general convocada a las 18h.
Multitudinaria fue la de este
domingo (34 de marzo, según su propio calendario), primer día de sol y
buen tiempo después de tres días --y noches-- de lluvia y frío. Una
asamblea conformada por más de un millar de participantes (y seguida en
vivo por más de 20.000 personas a través de la aplicación de vídeo en
directo Periscope) que debatió desde temas organizativos básicos como la
ubicación de una cocina en la plaza (a pesar de los gritos de una mujer
“nos da igual, ¡hablemos de cosas serias!) hasta intervenciones más
políticas y ovacionadas, como la del economista crítico Frédéric Lordon,
ya todo un referente para el movimiento, quien invitó a los
participantes a escribir una “Constitución para la República social”. (...)
“El aire del 15M está aquí”, gritó micrófono en mano
en la multidudinaria asamblea Emma, activista del 15M en Barcelona,
recién llegada a París para echar una mano en la comisión de
comunicación.
Aunque el referente más evocado ha sido el de los
indignados, hay quien compara este incipiente movimiento al de Occupy
Wall Street, las protestas de Taksim, en Estambul en 2013, o las de los zadistas en
Francia (contra del aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes), entre otros.
“Está por ver qué seremos”, dice Quentin. “De momento, sólo puedo decir
que esto es bello y vamos a seguir”. "El 15M es un buen ejemplo”, nos
dice, por su parte, Émile, de 20 años, estudiante de Historia en la
Sorbona, desde un stand de los estudiantes de su universidad instalado en la plaza.
“Con Podemos compartimos la voluntad de reescribir la democracia,
aunque nuestro objetivo no es crear un partido político”, aclara Émile.
Para Anne, de origen español, los indignados son un modelo, aunque “allí tampoco se ha ganado aún”, sentencia.
Son pasadas las seis de la tarde y la asamblea empieza en una plaza, la
plaza de la República --epicentro de las muestras de condolencia por
los atentados terroristas en París de enero y noviembre de 2015,
ocurridos a escasos metros-- está llena desde el pasado 31 de marzo de
jóvenes y no tan jóvenes repletos de inquietudes, ideas y de esperanza." (Diagonal, Elisenda Panadés, París, 04/04/16)
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