12.5.16

El 100% del beneficio de Endesa, obtenido básicamente subiendo precios a los consumidores, se lo volverán a llevar a casa los italianos, después de cortar la luz a los parados

"Esta misma semana, el miércoles 9 de mayo, Endesa presentaba los resultados del primer trimestre de 2016. 

El consejero delegado de la otrora gran empresa pública española, José Bogas, subrayaba que “la solidez” del nuevo balance parcial de la entidad, ahora en manos de la italiana Enel (paradójicamente pública), “permite avanzar que Endesa está en el buen camino”. Eso es, 342 millones de beneficio neto durante los tres primeros meses del año, tras los 1.085 millones conseguidos en 2015.

El beneficio de 2016 se volverá a repartir al 100% entre los accionistas de la compañía eléctrica y gasística, cumpliendo con el plan anunciado por hasta 2019. Una regadera de cash que no moja a todos por igual.

Tras ocho años de crisis y con los lógicos problemas financieros aparejados, el sector de la electricidad en España ha logrado mantenerse a flote básicamente subiendo precios a los consumidores (España paga una de las luces más caras de Europa) y tirando del déficit tarifario pagado por el Estado. O sea, por los consumidores también. 

Aunque bien es cierto que las grandes empresas eléctricas no han tomado medidas especialmente drásticas en materia de empleo, sí han emprendido un camino sin retorno que ha afectado a sus plantillas más por efecto de una gota malaya que por grandes operaciones de ajuste laboral. 

Todo ello en casi tres décadas en las que los beneficios privados no han parado de crecer desde que el presidente socialista Felipe González iniciara la privatización en 1988 y su sucesor conservador José María Aznar la rematara en los años 97 y 98. Una empresa que generaba dinero al Estado pasaba a generarlo a sus accionistas.

Endesa tenía alrededor de 25.000 trabajadores en el año 2000. Tras 16 años de prejubilaciones, bajas incentivadas y despidos bonificados, la plantilla se ha reducido aproximadamente un 60%, hasta los 10.500 empleados. Sin embargo, el volumen de trabajo y el de negocio, a juzgar por los inmaculados balances de beneficio neto y los elevados repartos de dividendos, no han disminuido. El secreto, más trabajo a repartir y la subcontratación de servicios. (...)

Un grupo de organizaciones de defensa del medio ambiente y de los consumidores, encabezado por Greenpeace, Adicae y la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, aprovecharon la última Junta de Accionistas de la entidad para criticar la gestión de Endesa en varios aspectos.

Por un lado, denunciaron lo que consideran sueldos “desorbitados” de los directivos, así como el fichaje de ex políticos y “empresarios de la banca” para los órganos de control. También denunciaron el “escaso compromiso por las energías limpias junto al elevado peso del carbón y la nuclear en su parque generador” de la eléctrica.

Estos grupos responsabilizaron a Endesa de agravar el problema de la pobreza energética, ya que, según su análisis, en 2015 la empresa realizó 241.306 cortes de luz que afectaron a unas 50.000 familias."         (Carlos Mier , La Marea, en Rebelión, 12/05/16)

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